7.1.12

Julia Smith: Flor y nata

Décadas de música asimiladas por un novel grupo de la Octava Región.

Aunque Julia Smith es un ente joven, fundado el año 2008, dos de los lugares más importantes en su corta historia ya no existen: Sala Dos y El Bar del Frente. Locales que fueron espacio común para músicos y melómanos de Concepción, en los que este cuarteto -cuyos miembros tienen entre 19 y 22 años- pudo encontrarse con la flor y nata del rock penquista, siendo apenas una banda debutante con un EP casero bajo el brazo. “Ahí tuvimos la oportunidad de conocer a varios músicos, para nosotros, grandes de la escena penquista, entre ellos, los hermanos Durán de Los Bunkers y Pedro Araneda (ex Pettinellis)”, comentan.

“Y eso era lo entretenido también. Que, además de la gente viendo, teníamos a músicos de peso, así que hacíamos mejor la pega. Eso fue todo el 2010 y la mitad del 2011, porque la Sala Dos fue vendida y una vez más nos sepultaron un lugar que estaba subiendo mucho la cultura musical de Conce. Antes habían cerrado el Bar del Frente. Es una lata, pero en este tiempo nos hemos dado cuenta de que sí hay mucha gente que apoya todo esto, el problema es que no están los lugares, y cuando los hay y están en su mejor punto, mueren”, se lamentan.

En una de esas noches, parte de Julia Smith llegó como público a un concierto en que tocaban, entre otros, Philipina Bitch y Fedeherratas. En palabras del grupo: “Una de las bandas avisó a última hora que no podía llegar y nos ofrecieron parcharlos. Fue raro porque no andaba el (bajista) Rodrigo con nosotros y no íbamos con la intención de subirnos al escenario, pero accedimos y ahí estaba (Mauricio) Melo en el publico”. El respetado ex guitarrista de Santos Dumont y productor del debut homónimo de Los Bunkers, entre otras credenciales, forma parte del imaginario del rock penquista también por su activo rol en la gestión de tocatas. “Se sentó frente a nosotros, mientras tocábamos improvisadamente. Y nos hacía signos de alabanza”.

Fue así como Melo terminó produciendo “Hagamos las maletas y vámonos del planeta”, el debut de Julia Smith en larga duración. Un álbum en el que también participó activamente (en mezcla y post producción)Yogui Alvarado, el legendario líder de Emociones Clandestinas, a quien el cuarteto conoció en El Bar del Frente. El retoño de estos talentos mancomunados es una placa que acusa influencias de Pink Floyd, Love, The Beach Boys y The Velvet Underground, pero traducidas a través de una metodología que rescata la naturalidad: “Grabamos como en los 60’ o los ’70, con pifias si era necesario. En el fondo es mucho más apreciable, en vivo no suenas perfecto, más de alguna vez se te puede trancar la uñeta o se te puede desafinar un 4to de tono una cuerda. Quedó así como nos sale a nosotros, con nuestras mañas musicales”.

¿Filiación revivalista? “Si hacemos psicodelia es por lo que escuchamos al componer. Y claro, cae en esa etiqueta, pero es algo súper inconsciente, la idea de nosotros no es limitarnos, lo que nos gusta es experimentar y estar cómodos tocando. Al mismo tiempo nos sentimos como en una isla porque lo que hicimos en nuestro primer disco no es muy radial que digamos. Acerca del purismo lisérgico que predomina en su debut y las distancias que una impronta así genera, en los menos iniciados, la banda hace un llamado: “la radio no es todo lo que existe, es muy limitada en verdad, las canciones hay que escucharlas tres veces. Siempre a la tercera vez que la escuchas sabes si te gusta o no. Hay que darle paso a las cosas nuevas, en todo sentido. Cuando el agua se estanca, se pone turbia y, más encima, hedionda”.

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