7.1.12

Libra - Entre ángeles y demonios

La clásica frase con la que Libra titula su tercer álbum, el sucesor de “Vol II: El Efecto” (2007), resume la evolución que el grupo ha experimentado desde sus inicios como parte de la escena aggro de Santiago. Hoy convertida en trío, tras haber sido quinteto y luego cuarteto, la banda se entrega a la búsqueda exhaustiva de una impronta que le permita mantener el filo rockero, pero también dedicarse a fraguar canciones que comuniquen el interés del conjunto en un sonido más elaborado y cada vez menos áspero. Eso es “Entre Ángeles y Demonios”.

Aunque el nombre de este disco también podría referirse a la mezcla de colaboradores que convive en sus créditos. El contrabajista jazzero Rodrigo Galarce aporta en algunos pasajes, mientras la solista pop Daniela Aleuy contribuye con su voz y el bajista Ra Díaz (un ángel y demonio en sí mismo, que ha conjugado proyectos pop y rock durante su carrera) agrega lo suyo, entre otros músicos que figuran como invitados a la placa.

Libra camina con paso firme sobre la cuerda floja a la que –voluntariosamente- se subió al resolver que ninguna etiqueta podría encapsular su apuesta. Al menos, no fácilmente. Es tanto el ímpetu de la banda por mostrarse multifacética, que “Entre Ángeles y Demonios” hace caso de la norma impuesta por la cultura de la inmediatez y se desarrolla durante cerca de 70 minutos, a través de 16 pistas. Según la interpretación, un error o un acto de valentía, en tiempos en que la celeridad es ley.

Destaca especialmente la repetición de la primera persona plural (nosotros) y de las referencias a un entorno hostil en los coros mejor logrados del álbum: “somos dos / avanzando en este mundo / tan interno, tan profundo / permanente”, dicen en ‘Somos Dos’ y “buscaremos otro mundo / donde no haya nada que perder”, en ‘Todo El Poder’. Si la intención de Libra es empatizar con el oyente, el grupo lo consigue sin titubear y debería seguir probando suerte en esas lides, alerta a la posibilidad de que sus canciones se conviertan en testimonio de esta época convulsionada.

Durante “Entre Ángeles y Demonios”, el trío de Jaime Fernández (voz), César Ascencio (guitarra y sintetizadores) y Cristóbal Orozco (batería) despliega todos los argumentos que lo han convertido en uno de los nombres más atractivos del panorama rockero en Chile: música, imagen, aura y apetito de masividad suficientes para que la banda siga pavimentando su bien ganado prestigio como objeto exportable.

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