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26.3.12
Trostrigo: Que patine la risa
Rodrigo Jorquera es Trostrigo, un veinteañero cantautor chileno radicado en Argentina, que acaba de estrenar el disco “Airealverso”. Producido por Diego Acosta y masterizado por Juan Stewart (Jaime Sin Tierra, Coiffeur), el álbum está disponible para libre descarga en el Bandcamp del solista, quien conversó con nosotros desde Buenos Aires.
¿Por qué te fuiste a Argentina? Cuéntame de tu vida allá.
Me vine a Argentina porque iba a estudiar Terapia Ocupacional en Chile y un día mi viejo en broma me dice “¿por que no te vas para Argentina?” y me entusiasmé, hice los papeleos de inmediato y acá estoy. Vivo en un departamento con mi hermano y dos amigas de Chile que conocí hace poco. Tengo un viaje largo para la facultad, y trato de andar lo que más pueda en bicicleta. Estoy cerca de avenidas importantes como Corrientes o Santa Fé y la señora tranquilidad se fue hace rato de acá. Todo va rápido, en cantidad y ruidoso.
Suenas más argentino que chileno, ¿siempre fue así o tiene que ver con tu estadía allá?
Muchas de las bandas que mas me marcaron fueron argentinas como Fun People o Eterna Inocencia. Eso sí, nunca cambié mi pronunciación ni mi tono; lo que sí hago a la hora de componer es ser neutral con el lenguaje, de ahí a tener un sello argentino, lo dudo. Estoy consciente de que el formato de música que hago en los discos es un poco diferente a lo que se esta produciendo en Chile, pero no responde a algo institucionalizado (que yo sepa).
¿Qué impresión notas tú que tienen, si es que hay una, los argentinos sobre el actual pop chileno?
Hasta acá llegaron Javiera Mena, Gepe, Chinoy, Fernando Milagros, Dënver, entre otros. He tenido la suerte de verlos en escenarios porteños y en lugares donde la capacidad ha sido rebalsada. El publico argentino es bastante respetuoso y abierto musicalmente, hay menos etiquetas musicales y también una comunidad chilena muy grande y organizada.
¿Ser chileno en qué te marcó estando allá?
En ser más crítico de todo, es inevitable comparar y fácil criticar, pero dice el viejo refrán “no muerdas de la mano que te da de comer” y no puedo no estar agradecido de todo lo que me ha dado este lugar. El ser chileno hace que se sumen palabras a las conversaciones porque siempre nacen preguntas de los locales relativas al porqué tantos venimos a este lugar.
¿En qué se distingue “Airealverso” de tu anterior disco, “Celebra”?
La confianza que tenía a la hora de grabar, la seguridad de que todo iría bien, luego en la gente que aportó instrumentalmente al proyecto (Johann Haedicke, Felipe Joffré y Diego Acosta) que son realmente buenos en lo que hacen. Diferencia grande es la variabilidad musical. Nos hicimos amigos con el productor, eso influyo en atreverme a sugerirle algunas cosas y llegar a buen puerto. “Airealverso” es un disco vegetariano (ya no hay bombo leguero por esa razón), que no se hizo con limitante alguna. El anterior es más simple y visceral. Ambos trabajos convergen en que hay una ambición sana de fondo: dejar un mensaje luminoso.
¿Cómo llegaste a colaborar con Juan Stewart?
El primer contacto con Juan fue en la primera sesion de grabación de percusiones en el Estudio; él acomodó todo en conjunto con Diego Acosta (productor), siempre es mejor tener más de un par de oídos en la cadena de realización del disco.
¿En Argentina formas parte de alguna escena o movida?
Realmente no sé si acá hay una movida… lo que aprecio es un circuito de gente de muy, pero muy diversos estilos que nos cruzamos cada tanto. La heterogeneidad es una estampa de acá y la cordialidad es su apellido. Me siento parte de ese circuito y tengo la suerte/privilegio de armar tocatas acústicas cada tanto en un bar amigo entonces siempre estoy invitando a bandas amigas y alguna que no conozca. Es bastante cálida la familia de la música por acá.
¿Es más fácil desarrollar una carrera musical en Argentina?
Tocar es fácil, ahora, de tocar a hacer carrera hay un gran abismo. Después de Cromagnon, los dueños de los lugares hicieron caer sobre los músicos los costos. Mientras puedas sustentarte de otra forma que no sea la artística, podrás mantenerte tocando en el under. Es común conocer a músicos virtuosos de acá que tienen títulos en otros rubros para poder hacer lo que realmente quieren.
¿A qué se debe el elemento lúdico de tu música? Se nota que va en serio, pero no se percibe tan estructurada o cuadrada como la de otros.
El humor es parte de la sinceridad. Me da desconfianza la seriedad que no vaya de la mano con la capacidad de reír. La risa abunda en la boca de los tontos y para los tontos como yo contagiar esta tontera es mas valioso que promulgar que las arrugas en la frente construyan camino.
¿Con qué músicos chilenos te sientes relacionado?
Algunos de los trabajos de BBS Paranoicos me identifican mucho como por ejemplo “Capital”, Marcel Duchamp también me marcó bastante, especialmente su álbum “Buscando luz de topos”. Gameover me trae muy lindos recuerdos y recuerdo que alucinaba con sus discos, especialmente con “Bipolar”. Gepe me influenció bastante y casi coopera cantando en mi disco, pero al final no resultó. Creo que en “Airealverso” se nota que hay respeto por quienes han marcado el camino, aunque también hay un espíritu de sonar fresco, de sembrar algo nuevo.
7.3.12
Matías Cena y Los Fictions: Si el norte fuera el sur
En Chile, uno de los fenómenos más atractivos de la década pasada fue la proliferación de cantautores. Solistas que, guitarra acústica mediante, entregaban su música online y también en el mundo real, donde fuera posible montar un concierto.
Universidades, bares y centros culturales se transformaron en epicentro de una tendencia que sirvió para que Matías Cena se diera a conocer. Con canciones melosas, que retrataban de forma patente la sensibilidad de la llamada "generación MySpace", el músico emergió gracias a material de calidad casera, el beneplácito de cierta prensa independiente y de colegas como Javier Barría, además de la simpatía que puede causar un solista capaz de añadir versos sampleados de Charles Bukowski al final de un tema ('Sales y salimos').
Con el paso del tiempo, el folk empezó a quedarle corto a Cena, quien dejó de tocar solo para empezar a probar un nuevo esquema, influenciado sonoramente por Conor Oberst (Bright Eyes) y Ryan Adams (Ryan Adams & The Cardinals) y acompañado por sus propios músicos. Primero bajo el nombre The Questions, editaron "A todos nos mintieron Vol. 2: Luxemburgo", la segunda parte de una saga iniciada por Matías en solitario, a través del EP "A todos nos mintieron: Spies Vol.1". El cambio de nombre vendría después, en homenaje al disco "Fictions" de Los Vidrios Quebrados, una de las piedras fundacionales del rock chileno, aparecido a fines de los 60.
"Arauco Cajun" es el nombre del segundo trabajo de este sexteto, conocido ahora definitivamente como Matías Cena & Los Fictions. Recién aparecido, el álbum fue editado por el sello independiente Algorecords, y su producción estuvo a cargo de Alejandro Gómez (de los grupos Guiso y Perrosky), uno de los pocos músicos latinoamericanos que ha trabajado codo a codo con el prestigioso estadounidense Jon Spencer (Blues Explosion, Heavy Trash).
De Chile y country rock, de lucha cajun y mapuche, y de cómo el norte puede ser el sur y viceversa, conversamos con Matías Cena.
¿Qué opinas de otros grupos chilenos, como Los Bandoleros o Andrés Lecaros y Los Forajidos, basados en el imaginario country rock, pero de carácter paródico y opuesto al de ustedes?
De ambas bandas tengo buenas impresiones de su música y lo que hacen, llevan mucho tiempo tocando y eso es muy admirable. Su estilo es bastante entretenido, pero no se parecen ni un poco a lo que hacemos con Los Fictions. Lo nuestro es menos forzado y más natural. Menos estereotipo country y más musical. Nosotros no somos vaqueros tocando country, somos musicos interpretando un estilo hermoso.
¿Entonces tu música puede ser considerada fruto de la globalización?
Claro. Gracias a la globalización y al exceso de información que puedo recopilar de cualquier lugar del mundo, logro tener una visión más compleja y documentada sobre ese estilo de música, sin quedarnos en lo superficial. Más que mi visión como chileno que vive a miles de kilómetros, es mi visión como revisionista e historiador de la música.
¿Consideras que "Arauco Cajun" es realmente tu primer disco junto a la banda? Tienen uno previo, pero aparte de que firmaban con otro nombre, "Luxemburgo vol 2" dejaba la impresión de todavía era sólo tuyo; en cambio, ahora se nota más fiato grupal.
"Arauco Cajún" es un disco de banda. Se nota en su formulación y su interpretación, además de la forma en que está grabado. Es un compendio de las aventuras y desventuras de una banda durante dos años. Además, gran parte de la composición musical del disco se debe a la creación de cada uno de los instrumentistas. Eso hace que cada canción tenga seis puntos de vista diferentes. Eso es tener buena fortuna.
¿Fue muy complicado reclutar gente para un grupo con una propuesta poco usual? Conor Oberst y Ryan Adams, tus influencias más notorias y cercanas, no suelen ser referentes en Chile.
Más duro que conseguir a los músicos, es conseguir los instrumentos y que alguien pueda tocarlos después de la excelente forma que ahora lo hacen Los Fictions.
¿Cómo fue para ti mezclar tus vivencias y lenguaje con un imaginario ajeno a tu entorno? En el disco, por ejemplo, hay referencias a ropa Zara, pero también a viejos autos Ford y a cosechas.
En general, al momento de escribir canciones, siempre he buscado caer lo menos posible en lugares comunes. Indagar en tu propia historia, referencias, anécdotas o referencias socio-culturales es la mejor forma de lograrlo. Cada uno es un ser completamente distinto a otro con historias diferentes y eso crea un mar de ideas por persona. Ahora, acercar esas ideas a tópicos universales de un estilo es la gracia y la puntada final. Hago que esas referencias country sean tan mías como de un joven de 24 que vive en Austin, Texas.
Según tú, ¿dónde está Arauco y dónde está la cultura Cajun en el disco?
Nombrar el disco como "Arauco Cajun" no es sólo conceptualizar la música (en gran medida sí, es una presentación al estilo), sino que también busca honrar a los mártires de una lucha que nunca termina en el sur de nuestro país. También es una forma de buscar una identidad personal, increíblemente perdida durante tantos años de adolescencia y juventud. Lo Cajun está en la apropiación cultural, en el uso de mandolinas y laps. En las mismas similitudes que hay entre la persecución racial a los cajun y a los araucanos. Es guerra, sangre y derrota física, pero es una victoria moral y social constante.
25.1.12
Fármacos: Sin prescripción
La cosecha 2011 no hizo más que confirmar lo que 2010 anunció con bombos y platillos: en Chile, la música está en plena ebullición. Decenas de buenos discos aparecieron, algunos con mejor suerte mediática que otros, para abrirle paso a una nueva temporada de lanzamientos que se avecina todavía más generosa en calidad y cantidad.
Entre lo que dejó el año pasado, un material digno de rescate es el EP “Abril” del grupo Fármacos. Melódico, bien ambientado y con un lúcido sentido del formato canción, la placa sirvió para que la blogósfera chilena comenzara a tomar en cuenta la propuesta de este proyecto, encabezado por el multiinstrumentista Diego Ridolfi.
Los inicios de Fármacos se remontan al 2008, cuando Ridolfi estaba alucinando con Sigur Rós, Mogwai, Brian Eno y el sonido ambient. Sin una red de contactos para comenzar su propia banda, el músico buscó otras manos para grabar su primer EP. “Ahí conocí a Sebastián Rehbein. Él tenía un pequeño estudio y le pedí que me ayudara con la grabación y la producción del disco. Ese proceso fue bastante largo porque no fue muy continuo, yo me desmotivé un poco con el tiempo, me daba lata hacer un disco sin banda y que al final sólo quedara el registro y nada más”, cuenta el artífice del empalme, sobre la época en que todavía estaba solo.
De esa colaboración nació el primer EP de Fármacos, fruto de las influencias de Ridolfi y de su trabajo en música incidental. “Me pasaba todo el día pegado escuchando música pegada y haciendo música pegada”, cuenta el multiinstrumentista, “el nombre Fármacos siempre me estuvo dando vueltas como para llamar así a un proyecto. Cuando me hice el MySpace, fue el primer nombre que puse y estaba libre así que lo ocupé. Me hace mucho sentido por largos periodos en que los tuve que consumir, como solución ante problemas siquiátricos en los cuales prácticamente dependía de ellos”.
Poca actividad tuvo el novel conjunto en esa etapa primigenia. Una tocata en un restorán fue su debut en vivo, ante unas 20 personas, según recuerdan ellos mismos. “Fue de culto”, aseguran. Un año completo pasó para que Ridolfi volviera a pensar en el grupo, esta vez más en serio, con miras a retomar el trabajo que dejó inconcluso luego su debut, un material que sigue en su perfil de Soundcloud como fiel testimonio de esa época en que sus influencias eran sonidos incidentales. Nombres como Joy Division, Talk Talk, Boards of Canada, Charly García, Astor Piazzolla y Víctor Jara se hicieron parte de su espectro, justo antes de que Fármacos reiniciara sus labores.
De vuelta junto al bajista Ignacio Wong y el guitarrista Rodrigo de la Rivera, el ensamblaje comenzó a completarse con la llegada de Carlos Doerr (para reforzar en las seis cuerdas, sintetizadores y segundas voces) y de Octavio Cavieres (también parte de los exitosos Astro) al sillín de baterista. Con esa formación, que lo primero que hizo fue juntarse a compartir cerveza para conocerse y después largarse a ensayar, Fármacos registró su EP “Abril”. En palabras del grupo: “Creo que nombramos así este EP porque tratamos de pensar mucho en algún nombre y sólo salían ideas que a nadie le gustaban. Abril es el nombre de la canción que abre, la que representa mas el resultado musical que estábamos buscando. Es simple, una palabra, cierra bien lo que significa el disco y aparte es algo emotivo porque es el mes donde realmente Fármacos se formó como banda”.
“Quería lograr una nueva búsqueda, prácticamente hacer como si el EP anterior no existiera, partir un grupo desde cero y que realmente fuera un grupo, que por más que yo haga las canciones, a la hora de ensayar y arreglarlas todos aportemos ideas y cada uno busque como aportar e interpretar cada composición. Me deja mas tranquilo, era un paso que quería dar, que fuera algo un poco más colectivo y no tan egoísta. Las ideas con las que llego se transforman y toman otro rumbo ya que cuatro personas más están trabajando sobre ella. Quise tratar de despegarme un poco, al menos que ya la música no fuera tan depresiva y pudiera viajar por otros estados”, asegura Ridolfi sobre su decisión de encarar el trabajo de manera colectiva, en vez de centrarlo en su propia capacidad de introspección.
Entre “Fármacos” y “Abril” hay un mundo de diferencia, años luz de distancia y un salto cualitativo bastante notorio. Desde aspectos técnicos, como la calidad de la grabación, hasta el anhelo de hacer canciones que tiene el segundo (pero no el primero), el quinteto pasó la prueba sin repetir ni equivocarse. Es el mismo empalme el que nota sus mejoras, y por eso pretende hacer un par de videoclips para los temas de “Abril”, antes de cerrar su ciclo de vida. Eso sí, la vista de Fármacos ya está puesta en el futuro: “Dejamos ahora de ensayar por un rato para concentrarnos en componer y en marzo comenzar a hacer un nuevo disco. Queremos hacer un LP, luego difundir y tocar todo ese material en vivo. No sabemos qué saldrá de eso aún porque yo (Diego) estoy comenzando a componer y aún no vemos las ideas entre todos. Así que se viene entretenido porque puede resultar algo interesante. Sentimos que todavía no tenemos una identidad clara y eso, de alguna forma, nos favorece porque recién nos estamos dando a conocer”.
7.1.12
Portugal: Aquí y ahora
El cuarteto Portugal, a la fecha, lleva más de 100 mil reproducciones de su video para la canción ‘Nuestro Momento’. Señal inequívoca de que algo grande está por venir.
El pasado 7 de julio, en Santiago de Chile, tuvo lugar la manifestación pública de mayor convocatoria desde el retorno de la democracia en 1990. En ella, decenas de miles de estudiantes salieron a las calles para exigir educación gratuita y de calidad, ante los ojos de un país que había perdido la costumbre de ver eventos de tal magnitud. Dos jóvenes vestidos de colegiales fueron captados, en medio de la batahola desatada ese día (que implicó enfrentamientos con los policías), besándose frente a cámaras que los filmaban.
Además de ser vitoreados por los presentes, las imágenes aparecieron en noticiarios de televisión y diarios, retratadas como un hecho romántico situado en un escenario adverso. Casi un mes después, el día viernes 5 de agosto, el grupo chileno Portugal lanzó el video para su single debut, ‘Nuestro Momento’. ¿Los protagonistas? Aquellos supuestos liceanos, que finalmente resultaron ser actores, guiados por un director (Moisés Sepúlveda) cuya principal instrucción hacia ambos fue “si se van presos, no importa, después vemos cómo los sacamos”.
Trabajado en clave documental, el estreno del clip resultó ser la alquimia perfecta entre fortuna y virtud. La banda ya había subido a internet un video para la misma canción, pero no quedó conforme y decidió filmar otro, costumbre poco usual en el país, especialmente para un conjunto que está dando sus primeros pasos. Además, la realización justo quedó lista para ser subida a la red el día después de otra gran manifestación, esta vez con cacerolazos y gran respaldo ciudadano. Así, el infortunio se convirtió en oportunidad y la efervescencia social sentó la base para que ‘Nuestro Momento’ viera el aire.
En menos de 24 horas en Vimeo y YouTube, el single de Portugal recibió cerca de 30 mil visitas. Al cabo de una semana, más de 70 mil personas habían visto y escuchado al grupo, original del puerto de San Antonio, en la Quinta Región. La historia de los dos colegiales, que caminan por la calle cumpliendo ritos típicos del estudiante secundario chileno (comprar cigarros con las monedas justas, comer sopaipillas de la calle), se convirtió en contenido viral mediante las redes sociales, donde el link se impuso como comentario y recomendación obligados.
¿Oportunismo? Para nada. ‘Nuestro Momento’ es un tema que data de 2010, año en que fue presentado por el grupo como parte de su álbum debut (titulado “Viajes de Memoria”, liberado para descarga gratuita y alabado por la prensa de trinchera musical independiente). El segundo aire de la canción llegó a propósito del relanzamiento del disco vía Sello Azul, compañía que editó la placa en formato físico recientemente, dada la calurosa recepción que tuvo su salida en línea, limitada sólo por el contexto artesanal en que fue realizada.
Es más, la letra del sencillo ni siquiera alude en forma directa a la delicada coyuntura que enfrenta Chile, porque es una canción que habla sobre amor de pareja en clave rock-pop con piano. Portugal acusa recibo de la influencia de bandas como Death Cab For Cutie, Mew y Sigur Rós, y no se reconoce como un grupo de contenidos políticos o contestatarios. Sin embargo, la línea en que el cantante Mariano Hernández dice “porque éste es nuestro momento”, cobró un nuevo y emotivo significado tras la aparición del video, que en ese extracto lírico muestra la multitudinaria protesta.
Lo que valida por completo la puesta al aire de ‘Nuestro Momento’ y echa por tierra cualquier sospecha de aprovechamiento es la misma banda, formada justamente por universitarios, más interesados en mostrar su apoyo al movimiento estudiantil y sus demandas que en la quimera de la notoriedad (de hecho, ninguno de los miembros del cuarteto aparece en el clip); afán obsoleto en un país concentrado en tendencias de consumo masivo como el reggaeton y la cumbia. Despojado de pretensiones inalcanzables, Portugal consiguió lo que ningún grupo incipiente se atreve a soñar: poner su música en la órbita de miles de personas en tiempo récord.
Comentados en CNN, diarios de circulación nacional y hasta en matinales de televisión abierta, elogiados por el siempre notorio Residente de Calle 13 en Twitter, reseñados en sitios de internet de habla inglesa y germana… Portugal tiene de qué jactarse. Pero lo más importante es que su audiencia, compuesta por los mismos jóvenes que salen a marchar por las calles de Chile, los ha reconocido como una voz que representa el sentir masivo: este momento es el momento de momentos. Aquí y ahora. Sin dudar. Así es como se construyen los hitos musicales, y esta banda ya se encuentra instalada en la memoria de toda una generación.
El pasado 7 de julio, en Santiago de Chile, tuvo lugar la manifestación pública de mayor convocatoria desde el retorno de la democracia en 1990. En ella, decenas de miles de estudiantes salieron a las calles para exigir educación gratuita y de calidad, ante los ojos de un país que había perdido la costumbre de ver eventos de tal magnitud. Dos jóvenes vestidos de colegiales fueron captados, en medio de la batahola desatada ese día (que implicó enfrentamientos con los policías), besándose frente a cámaras que los filmaban.
Además de ser vitoreados por los presentes, las imágenes aparecieron en noticiarios de televisión y diarios, retratadas como un hecho romántico situado en un escenario adverso. Casi un mes después, el día viernes 5 de agosto, el grupo chileno Portugal lanzó el video para su single debut, ‘Nuestro Momento’. ¿Los protagonistas? Aquellos supuestos liceanos, que finalmente resultaron ser actores, guiados por un director (Moisés Sepúlveda) cuya principal instrucción hacia ambos fue “si se van presos, no importa, después vemos cómo los sacamos”.
Trabajado en clave documental, el estreno del clip resultó ser la alquimia perfecta entre fortuna y virtud. La banda ya había subido a internet un video para la misma canción, pero no quedó conforme y decidió filmar otro, costumbre poco usual en el país, especialmente para un conjunto que está dando sus primeros pasos. Además, la realización justo quedó lista para ser subida a la red el día después de otra gran manifestación, esta vez con cacerolazos y gran respaldo ciudadano. Así, el infortunio se convirtió en oportunidad y la efervescencia social sentó la base para que ‘Nuestro Momento’ viera el aire.
En menos de 24 horas en Vimeo y YouTube, el single de Portugal recibió cerca de 30 mil visitas. Al cabo de una semana, más de 70 mil personas habían visto y escuchado al grupo, original del puerto de San Antonio, en la Quinta Región. La historia de los dos colegiales, que caminan por la calle cumpliendo ritos típicos del estudiante secundario chileno (comprar cigarros con las monedas justas, comer sopaipillas de la calle), se convirtió en contenido viral mediante las redes sociales, donde el link se impuso como comentario y recomendación obligados.
¿Oportunismo? Para nada. ‘Nuestro Momento’ es un tema que data de 2010, año en que fue presentado por el grupo como parte de su álbum debut (titulado “Viajes de Memoria”, liberado para descarga gratuita y alabado por la prensa de trinchera musical independiente). El segundo aire de la canción llegó a propósito del relanzamiento del disco vía Sello Azul, compañía que editó la placa en formato físico recientemente, dada la calurosa recepción que tuvo su salida en línea, limitada sólo por el contexto artesanal en que fue realizada.
Es más, la letra del sencillo ni siquiera alude en forma directa a la delicada coyuntura que enfrenta Chile, porque es una canción que habla sobre amor de pareja en clave rock-pop con piano. Portugal acusa recibo de la influencia de bandas como Death Cab For Cutie, Mew y Sigur Rós, y no se reconoce como un grupo de contenidos políticos o contestatarios. Sin embargo, la línea en que el cantante Mariano Hernández dice “porque éste es nuestro momento”, cobró un nuevo y emotivo significado tras la aparición del video, que en ese extracto lírico muestra la multitudinaria protesta.
Lo que valida por completo la puesta al aire de ‘Nuestro Momento’ y echa por tierra cualquier sospecha de aprovechamiento es la misma banda, formada justamente por universitarios, más interesados en mostrar su apoyo al movimiento estudiantil y sus demandas que en la quimera de la notoriedad (de hecho, ninguno de los miembros del cuarteto aparece en el clip); afán obsoleto en un país concentrado en tendencias de consumo masivo como el reggaeton y la cumbia. Despojado de pretensiones inalcanzables, Portugal consiguió lo que ningún grupo incipiente se atreve a soñar: poner su música en la órbita de miles de personas en tiempo récord.
Comentados en CNN, diarios de circulación nacional y hasta en matinales de televisión abierta, elogiados por el siempre notorio Residente de Calle 13 en Twitter, reseñados en sitios de internet de habla inglesa y germana… Portugal tiene de qué jactarse. Pero lo más importante es que su audiencia, compuesta por los mismos jóvenes que salen a marchar por las calles de Chile, los ha reconocido como una voz que representa el sentir masivo: este momento es el momento de momentos. Aquí y ahora. Sin dudar. Así es como se construyen los hitos musicales, y esta banda ya se encuentra instalada en la memoria de toda una generación.
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