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13.9.12

DRGTNS: Hacerlo bien

Desde su base de operaciones en La Somba Records, Matías Figueroa y Pepe Lastarria, las voces de DRGTNS, hablan sobre su nuevo álbum, “Cachoi”, disponible en calles y redes a partir de este mes. 

Ya está listo “Cachoi”, el segundo disco de DRGTNS (léase Drogatones), la aleación forjada por Matías Figueroa y Pepe Lastarria, ambos músicos y productores. Nacido como un proyecto de estudio junto al bajista Ra Díaz, hoy radicado en Estados Unidos, el grupo alista para este mes la secuela de su debut, el sorprendente “Rico”. Alta vara por superar.

Cuatro años separan a “Cachoi” de su antecesor, pero las actividades de sus autores no sólo incluyen tocar juntos, sino también involucrarse en otras bandas. Sólo un par de ejemplos: Lastarria toca guitarra y ruge en All Tomorrows, lo mismo que Figueroa hacía en Humana hasta su reciente y lamentable disolución. De esa sociedad, fértil y creativa, germinó también La Somba Records (ver recuadro), casa de Portugal y Find a Fiend, entre otros.

“Cachoi” promete once nuevas canciones, tres portadas intercambiables y la oportunidad de saber qué pasa por la cabeza de una de las duplas más llamativas de esta generación. Acá ofrecemos algunas pistas al respecto.

¿Qué significa “Cachoi”?

Siempre con DRGTNS tenemos palabras internas con las que bromeamos. Para la época de "Rico", fue decir que todo era rico, rico, rico y al final lo tiramos de talla como título y nos fue convenciendo hasta que le pusimos "Rico". Lo mismo con "Cachoi", que es como “¿cachai?” o su respuesta: “¿Cachai? ¡Cachoi!". No le damos mucha importancia a los nombres, somos de hacer que la música sea lo más importante y hable por sí sola, o sea, nos llamamos Drogatones. ¿Qué tipo de nombre es ése? (Ríe).

Otra pregunta sobre palabras: ¿por qué usan sólo las consonantes del nombre Drogatones?

Las ocupamos desde “Rico”, pero hoy en día es más oficial, más atractivo visual y gráficamente, la idea es que nos digan Drogatones, pero se vea como DRGTNS. Nombre y logo a la vez. También para que no sea tan evidente la palabra “droga”.

En comparación a “Rico”, ¿qué trae de nuevo “Cachoi”?

Ahora las baterías son tocadas y no programadas, algo que pasa por primera vez en un disco nuestro. Además, nos tomó mas de 2 años terminarlo, así que la instrumentación, composición y arreglos musicales son más elaborados y mejor pensados que en nuestras previas grabaciones.

¿Pasó igual con las letras?

Hablamos bastante sobre relaciones y sobre cómo lidiar o sobreponerse a estados de ánimo relacionados a ellas. De a poco nos hemos ido interesando en hacer alguno que otro comentario social, en esta ocasión logramos algo bastante interesante con la letra de un tema que se llama ‘Ese pueblo’, en el cual contamos con la participación y voz de Pedro Foncea de De Kiruza. La canción habla un poco sobre la sensación de no pertenecer al lugar geográfico en el que te encuentras por culpa de tu carrera o trabajo, por ejemplo, como le pasa a mucha gente de regiones que tiene que dejar sus ciudades, pueblos, raíces (y muchas veces sus costumbres) para poder ganarse la vida en la capital.

¿Cómo evalúan el ciclo de "Rico"?

Con un 6.2 en composición; 5.5 en producción y un 7 en ricura. Es un disco muy elaborado, invertimos mucho tiempo en él.

¿Comparten la impresión generalizada de que era un debut con un potencial de popularidad que, finalmente, no fue explotado?

De todas maneras. Pero, lamentablemente, no contamos con el apoyo o contactos en los medios necesarios para lograrlo. En todo caso, es la onda de DRGTNS no ser mainstream, sino más bien una banda de culto.

¿Los subvaloran?

Creemos que sí, pero esa es como la onda en Chile. No es por ser chaqueteros pero las bandas que encontramos buenas de verdad en Chile nunca son las que la están llevando mediáticamente, salvo algunas excepciones. Da la impresión de que la gente no escucha la calidad, quizás por eso hay tanta banda que suena mal y es popular. O, por otra parte, quizás simplemente nuestras canciones no son lo suficientemente buenas para este público. 

¿DRGTNS es un proyecto paralelo o un grupo con vida propia?

Es un grupo, aunque todos estemos involucrados en otros proyectos musicales y tengamos un método para trabajar bastante peculiar, hay una onda mágica ahí con los cabros que hace el trabajo muy cómodo y motivador.

¿Qué efecto causa en DRGTNS que sus miembros siempre estén involucrados en otros proyectos?

Sólo es ventajoso. Nos ayuda a explorar todas nuestras inquietudes musicales, y al momento de hacer música juntos, no tratamos de empujar demasiado todas nuestras ideas e influencias. Es bastante sano para una banda.

Ustedes bajan música nueva constantemente, ¿influye esa actualización a la hora de hacer discos como DRGTNS?

Mucho, sobre todo por el tema de la producción musical y para estar al día con lo que se está haciendo en cuanto a tipos de grabación, sonidos y timbres con los que se intenta romper esquemas musicales que suelen gastarse un poco entre tanta música clon que sale. Siempre aparece algo nuevo e interesante que te puede inspirar a crear algo aun más atractivo sonoramente.

¿Qué importancia le otorgan a la promoción en línea? Sus videos en YouTube son muy chistosos, por cierto.

¡Gracias! Todo lo que hemos logrado ha sido gracias a la promoción en línea, le debemos todo a internet. Encontramos que se crea una cercanía y onda muy especial con la gente que nos sigue, como que les caemos bien o mal porque nos conocen de los videos y eso lo encuentro buenísimo y poco común en las bandas en general. Como que el tipo con banda siempre proyecta una imagen cool y misteriosa, pero nosotros no estamos ni ahí con esa hueá, prefiero que sepan que nos gusta echar la talla y keep it real.

¿Les parece que la actitud más frecuente en el rock chileno es empaquetada o demasiado seria?

Da la sensación de que se cae en extremos: son demasiado serios o viceversa, tipo Sinergia o Los Mox! En DRGTNS es importante no involucrar nuestro sentido del humor en la música. Algunas de las bandas que mencionas caen muchas veces en eso y de mala manera. Una cosa es que tú seas gracioso y otra, totalmente diferente, es que tu contenido musical sea un chiste. Los que es nosotros, nos tomamos la parte musical muy en serio.

¿Con qué otra bandas chilenas relacionan su sonido o propuesta? 

Difícil, nos identificamos más con el sonido de la década de los 90 en la música chilena, "la época dorada", cuando había sellos con lucas y bandas alternativas sacando muy buenos discos… Dracma, Christianes, Pánico, Los Tetas, Solar.

¿Y escuchan grupos chilenos actuales?

Nos gusta lo que hacen Astro, Epicentro, Octopus, Juana Fe, Fernando Milagros, Javier Barría, Sacramento, Portugal, Res y Nano Stern.

¿Cómo va su sello, La Somba Records? ¿Qué planes tienen, aparte de DRGTNS?

La Somba siempre ha sido una sello virtual y sin fines de lucro, así que muchos planes no hay, es más bien una chapa para las bandas que producimos y nos gustan. Lo último fue All Tomorrows y dentro de poco saldrán los nuevos discos de Portugal y Find a Fiend.

Volviendo a "Cachoi", ¿qué podemos esperar del disco?

Una producción de primerísima calidad, hecha a mano con mucha dedicación y bastante tiempo. Lo grabamos nosotros mismos al igual que todos nuestros trabajos anteriores, con la diferencia de que la masterización estuvo a cargo del muy capo Joaquín García, quien ha trabajado con bandas como Soda Stereo, Lucybell, Los Prisioneros, Tiro De Gracia y Gondwana, entre otros. Su trabajo realmente llevó el nuestro a otro nivel.

12.9.12

La Big Rabia: Del amor y otros demonios


Las historietas de R. Crumb, los boleros y la mitología haitiana coexisten en “Congo Zandor”, la nueva entrega de La Big Rabia, un power dúo que mitiga sus dolores a base de guitarra y batería.

Sebastián Orellana está sentado, en penumbras, guitarreando con la actitud tosca y melancólica de los viejos boleristas. Un sangrante Iván Molina se lacera, como un antiguo sacerdote, y junta las manos en plegaria. La portada y contraportada de “Congo Zandor”, el primer disco de La Big Rabia, sitúa a cada miembro del dúo con su respectiva fijación: uno con el desamor y el otro con la religión. Ahí, en el punto intermedio entre ambos, habitan las nuevas canciones del proyecto que, hace menos de un año, debutaba con el EP “La Bestia”.

Poco queda del descontento social explícito que caracterizó  su primer trabajo. Las nuevas piedras en el zapato de La Big Rabia son igual de universales que antes, sólo que ahora lidian con molestias engendradas en el interior de las personas, en esos vacíos que millones intentan llenar con romances y oraciones.

¿Siguen igual de enrabiados?

Orellana: Seguimos igual de enrabiados, pero ahora estamos más contenidos, como digo en ‘El Arrepentido’, una de las nuevas canciones, "como buen animal estoy bien contenido y voy vagando sin hablar porque del silencio he aprendido, que no hay peor sordo que el que no quiere escuchar”. Siempre habrá cosas por las que enrabiarse, en "La Bestia" era un personaje muy explosivo, la rabia nos superaba, pero creo que en este disco nosotros superamos y manejamos esa rabia.

Molina: En este tiempo, me han pasado cosas muy buenas, que me tienen feliz, y he hecho también procesos (como ir al psicólogo), para no ser tan enojón. Ahora la rabia está algo más intelectualizada, si se quiere. En “Congo Zandor” hay mucha rabia igual, pero contra la mentira, la farsa de la religión… ya no es tan política. Ahora, las cosas de rabia “histórica” siguen estando, mi temperamento es inestable, pero puedo dirigir mis explosiones hacia cosas más productivas. Por eso me puse a componer, por primera vez en mi vida, y me dejó muy satisfecho el resultado, además de que Seba me ayudó, y me entendió muy bien.

¿Por qué ya no hay letras abiertamente políticas?

Orellana: Porque al momento de componer uno no piensa mucho, escribe lo que le dicta el corazón y supongo que en esos momentos de estar haciendo las canciones para este disco había otras cosas en mi cabeza, otras cosas que quería decir... Pero creo que no es un tema menor en nosotros la política, es algo que nunca dejará de estar presente en nuestras vidas por el simple hecho de que encuentro que todos esos hueones (los políticos) son la bacteria del mundo.

Ustedes dicen que “La Bestia” es un EP y que “Congo Zandor” es un LP. Sin embargo, en este nuevo trabajo sólo hay tres canciones más que en el anterior. ¿Qué hace la diferencia?

Molina: El punto de vista conceptual. “Congo Zandor” está mucho más logrado como un todo, es más homogéneo que “La Bestia”, que para mí es como el prólogo de este álbum. Y si bien rescato y me gusta la visceralidad del EP, siento que el LP es más profundo, me parece más desafiante, más en serio, más adulto... de una manera creativa y artística. Es raro igual, porque yo prefiero el sonido de “La Bestia”. Las baterías y la mezcla general me gustan más, siendo muy sincero. Y si bien me parecen buenos y adecuados los arreglos del disco nuevo, prefiero sostener todo en el dúo, ser un poco menos obvios.

Al digipack del disco lo bautizaron “minivinilo”. ¿Habrá después un vinilo de “Congo Zandor" con todas las de la ley?

Orellana: Es la idea. Aunque no tenga muchos vinilos, creo que es un formato que me gusta mucho, creo que las mejores escuchadas de disco han sido en un tocadiscos, se escucha mejor, no sé la explicación científica de eso, pero tengo buenos recuerdos de escuchar vinilos, además, me encanta como se ve el arte del disco en formato vinilo.

BIBLIA NEGRA

¿Cómo se acercaron al bolero en este disco?

Orellana: Es el tipo de canción que más me ha parado los pelos, me emociona bastante, creo que nunca he llorado tanto con una canción que no sea un bolero, lo tengo muy cercano. Mi abuela es una fanática del bolero, en mi casa y en mi familia en Concepción es una música que gusta mucho, y siempre que me piden que les toque algo por el estilo. Es una música que en la gente mayor está muy presente, y creo que los jóvenes actuales no saben mucho sobre ella. En este disco, quise mezclar bolero con rocanrol, creo que es algo novedoso y que me sale fácilmente, porque es un estilo que tengo muy presente en el día a día, me encanta. Mi preferido de este estilo es Jorge Farías, de Tiempos Rudos.

Así como su inclinación por los boleros era impredecible en "La Bestia", ¿qué otros gustos tienen que no estén representados en “Congo Zandor” y que podrían hacer una aparición en el potencial tercer disco de La Big Rabia?

Molina: A mí me gustaría que hubiera mucho más blues, y algo de hip hop tocado en vivo, con batería. Era la idea del tema “El Supremo”. Y siempre con la base de voz, guitarra y batería, no me entusiasma meter más instrumentos. Es bonito como detalle y en lo que hicimos recién, pero es muy obvio, una solución facilona.

"Congo Zandor" habla de lo humano y lo divino, mezcla desamor y religión…

Orellana: Siempre hemos dicho que la idea principal de esta banda es reflejar en las letras todo sentimiento que nos cause rabia, creo que ésa es la relación personal que vemos entre ambas cosas, el desamor es un tema que está presente en todos los seres humanos y la religión creo que cada vez más pierde credibilidad. ¡Cómo no escribirlo si es un tema que da rabia! Los curas son unos violadores en todo el sentido de la palabra, creo que es un cuento que nunca voy a comprar y que nunca lo compré. Recuerdo que odiaba ir a misa cuando chico, porque era muy incómodo y muy fome estar escuchando a un loco que dice puras imbecilidades. Encontraba más entretenido ir a ver músicos, dicen cosas que me hacen más sentido que un cura en misa, aparte que los curas cantan como las hueas.

Molina: No sé en qué momento me dio por esto de lo religioso, con mucha rabia por la mentira con que se transmite y se utiliza un mensaje que parece intrínsecamente bueno, generoso. Leí un comic de Crumb donde se narraba el Génesis, y me impresioné un poco con esto de que el Dios católico era muy malo, egocéntrico (teocéntrico, en verdad), cargante, malo y cruel… nada que ver con el mensaje de bondad y de dar la otra mejilla. Eso me da rabia. Como que si hay que elegir, el demonio me parece harto más real y contingente. Dice las cosas como son, es hasta más humano. El amor de Dios, como lo pintan, me parece tan falso y politiquero como la rabia e impotencia que me han generado la indolencia, la traición, y la irresponsabilidad de algunas personas que en algún momento amé y me amaron. La estupidez humana no tiene límite, y tratamos, a cada rato, de hacer responsable a Dios de nuestra catastrófica torpeza, cuando nos conviene. Dios no existe, lo creamos para exculparnos.

"Congo Zandor" toma su nombre de un demonio haitiano. La Big Rabia es un grupo que expía demonios. ¿Cuál es su relación con ellos?

Molina: Yo estoy aprendiendo a sacar partido de mis demonios personales, a aprovechar y dirigir su fuerza, su energía. No siento a los demonios como algo malo así de maldad, sino como la contraparte fea de ciertas cosas que entendemos como buenas, bonitas. Hasta hace muy poco, pensaba en la clásica idea de que el artista tenía que sufrir para hacer arte verdadero, pero hoy en día me pregunto si realmente tiene que ser así. La opción de escribir de lo bueno que te pasa igual me parece muy válida e interesante. Trato de aprender a no juzgar y entender, y aprovechar las cosas en sí mismas, sin clasificarlas. En mi vida me han pasado cosas muy complejas para poder llegar adonde estoy. Cosas que parecen duras, feas y hasta vergonzosas. Supongo que esos deberán ser mis demonios. Pero a mí no me producen ningún rechazo, al contrario, agradezco su presencia, haber pasado por eso, porque ése es el camino que me ha traído hasta donde estoy, y me gusta donde estoy. Son como cicatrices, nada más, te dan carácter y te recuerdan la experiencia.

Orellana: Yo creo que muchos seres humanos son unos demonios, demonios de bien y demonios del mal. Tengo muchos amigos que son unos demonios (risas). Mi relación con ellos es mucho más cercana a Dios o esas cosas más santas, no quiero quedar como un satánico que sacrifica animales, no, pero me considero un demonio porque soy todo lo que la Iglesia Católica no quiere que sea como ser humano. Podríamos decir que muchos somos el diablo en persona, es cosa de sentarse a escuchar un rato a un predicador en Plaza de Armas, dan ganas de pegarle una patada en la raja, ahí te das cuenta de lo pitiados que están estos tipos, aunque me siento reflejado en ellos, de alguna manera: me visto similar cuando actúo en vivo y también hablo como ellos. En cierto modo, los cantantes son predicadores.

COMPAÑEROS DE PIEZA

Aparte de La Big Rabia, ¿qué proyectos tienen? Ambos se caracterizan por tener doble o hasta triple militancia en otros grupos.

Molina: Contrariamente a mi proceder habitual, mi único proyecto musical en la actualidad es La Big Rabia. Se dieron las cosas para poder elegir en buena si continuaba o no en los otros proyectos en que participaba, y opté por poner todas mis fichas en el mismo casillero, y apostar por mi dúo favorito. Estoy muy contento con lo que estamos haciendo, me gusta en lo estético, en la actitud, y en la parte lúdica, me creo mucho el cuento de lo que somos, no finjo. Con Sebastián nos queremos mucho y somos muy amigos, pero estamos en desacuerdo en hartas cosas. No en mala, yo creo que es algo que tiene que ver mucho con los distintos momentos en que estamos, y la vida distinta que cada uno lleva. Eso parece algo malo a priori, pero siento que la edad me ha otorgado la madurez para tomar esto como un importante aderezo al proceso creativo, una sana discusión, desafiante, que requiere de procesos para resolverse, pero que precisamente en ese desarrollo logra crecer, pulirse, y llenarse de matices que la hacen más completa, interesante, y atractiva, aunque siga pareciendo simple.

Orellana: Siempre me ha gustado compartir con otros músicos, soy muy malo diciendo que no a no ser que me inviten a algo muy malo. Me gusta, me encantan las personas, sobre todo si son músicos, soy muy amigos de los músicos, son personas muy diferentes al resto. Y bueno, estoy tocando bajo con Fernando Milagros; soy guitarrista en un proyecto que se llama Maldita Bohemia (una banda de boleros con César Pino y Natalia Álvarez de Chorizo Salvaje); este mes, vamos a grabar nuevo disco con Philipina Bitch, y tengo un nuevo proyecto one man band que se llama Puñete y Los Pies Frenéticos. Probablemente, también colabore con Rodrigo Santis en su nuevo disco de Caravana.

Para cerrar, una curiosidad: Iván vivió en la casa de Algorecords. Ahora que se fue, Sebastián ocupa ahora la misma pieza. ¿Qué tal la experiencia?

Molina: En mi caso, fue una de las épocas más felices de mi vida. Imagínate, me levantaba en pijama y zapatillas, a grabar en las mañanas. Cruzaba el patio y me metía a un estudio bacán. Se quedaba a dormir mi hijo, salía en la mañana, y se ponía a conversar con Jack Endino (el productor del primer disco de Nirvana y del último de The Ganjas), que estaba almorzando en la mesa del patio, y le firmó su vinilo de “Bleach”. Cuando volvíamos de las tocatas, yo ya estaba en mi casa. Era increíble, el sueño del pibe. Pero me enamoré, las cosas cambiaron, y ahora sigo muy metido en Algorecords, pero ya desde afuera.

Orellana: Vivir aquí ha sido una experiencia muy buena sobre todas las cosas, los que andan por este lugar son muy buenas personas y están todos en la misma, dedicándose a música, además he aprendido muchas cosas que no hubiera podido aprender en otro lado. Y lo otro es que se nota que me quieren harto y eso es algo muy importante para mí, el afecto recíproco y la ayuda mutua es algo que me da vida, sé que puedo contar con ellos, así como ellos conmigo. Larga vida a Algorecords.

16.8.12

Tenemos Explosivos: El fuego inolvidable

Su nombre firma uno de los mejores discos chilenos de este año, el soberbio “Derrumbe y Celebración”, y también es garantía de conciertos gobernados por el paroxismo. Sin cortes comerciales, el vocalista y compositor Eduardo Pavez devela qué hay detrás de Tenemos Explosivos. 

Porque trabajaron con Bob Weston, el bajista de Shellac, en la masterización de su disco. O porque su cantante ha ganado seis veces la Muestra de Dramaturgia Nacional. O porque todos sus miembros venían de tocar en otras bandas. Hay una larga lista de razones que hacen de Tenemos Explosivos un buen tema de conversación. Los autores de “Derrumbe y Celebración”, esa clase de álbum arrebatador y politizado que de tanto en tanto aparece en nuestro país, denuncian los males de nuestra sociedad de manera elocuente y con la razón de su lado: todos sabemos que sobran motivos para estar disconforme.

En su primer larga duración, sucesor del EP “Intervención Enérgica en los Asuntos de la Nación”, el quinteto usa al fuego como hilo conductor de un cancionero sobrecogedor y de finas terminaciones. Post hardcore, en estricto rigor, aunque sus temas no resisten análisis severos y amenazan con escaparse del canon (son muy comerciales, dirán algunos; demasiado agresivos, dirán otros).

Asamblea Internacional del Fuego, Criacuervos, Güesosanto, Johnsonoverdrive e Ihnala son los grupos que donaron sangre y órganos a Tenemos Explosivos. Pero “Derrumbe y Celebración” habla de un ente con luz propia, capacitado para encarar al mundo por sí mismo, y mostrarle el dedo corazón si es necesario. En las siguientes líneas, Eduardo Pavez, letrista e ideólogo de la banda, desempaña las claves para aproximarse al debut nacional de la temporada.

Tango y canciones de protesta 

"El término de "canción protesta" me suena ligado a la música popular setentera, donde lo importante era el mensaje de revolución que encaminaba hacia la dictadura del proletariado. Ya en términos de funcionalidad, no podría ligarlo a ello. Ahora, claramente, sí puedo aunar lo que hacemos a la idea de protesta como expresión de desencanto, y es que me gusta pensar en nuestra música como pienso en el tango: el tango no se queja por sus dolores. El tango grita. También llora la injusticia, pero luego hace justicia él mismo. El tanguero acuchilla. Nosotros hacemos música no para quejarnos, sino para gritar. Para ejercer ese acto primordial de sacar la voz y comunicar lo que creemos no está bien. Hacer lenguaje con el descontento".

Dramaturgia 

"Claro que mi experiencia en teatro influye. Si fuese pintor hablaría desde la pintura. Yo escribo textos donde (debido a la influencia de autores, principalmente, alemanes) no hay una búsqueda de contar un sentimiento, o narrar una historia personal. La búsqueda es la de armar significantes posibles: juegos de relación entre temas y palabras que originalmente no se unen en ninguna vía lógica, pero que producto de la mezcla y aglutinación semántica, dan la impresión de hacer sentido y hablar de una o más situaciones. Así escribo mis obras y así escribo las letras".

Suficientes rockstars 

"Hay gente desesperada por que le vendan algo: la nueva consola, la ropa de marca, la última volada revolucionaria... Nosotros no venimos a venderle nada a nadie. Somos cinco tipos que hacemos música, que tenemos dos neuronas funcionando y sabemos que la situación política y social es inaguantable y que son ciclos que se han repetido sistemáticamente con otras injusticias. No nos interesa si el oyente es experto en Kropotkin o nunca ha tomado un libro en su vida, porque no es relevante al caso ni a la música. Nos interesa que algo le resuene. Nada más. Lo que importa es el aviso y la música. No decimos nada nuevo, pero creo que buscar "la novedad" y "lo último" es una enfermedad de esta era acostumbrada a lo desechable. Hablamos de esto porque es lo más honesto que nos sale y porque (personalmente) no me interesaría escuchar ni ser parte de otra banda más que cante canciones de amor y se juren rockstars de chaqueta de cuero y lentes oscuros. Ya tenemos suficientes de esos".

“Ser intelectual” 

"Las letras están armadas desde una búsqueda: transmitir ciertas lecturas e ideas. Me hubiese encantado que, cuando tenía 15 años, además de rabia y consignas, las bandas de la época me hubiesen brindado un camino teórico, lecturas o ideas a desarrollar. No que me lo dieran masticado, sino que despertaran la curiosidad. Eso intento hacer: armar un corpus de temas para que los interesados puedan investigarlos por su lado. Como punto aparte: es lamentable que la acción de leer esté ligada a "ser intelectual". Creo que leer debe ser un ejercicio diario, pero el magro acceso a la cultura de este país impide el normal desarrollo de esa área. Dedicarse a escribir suena como un acto de burgueses con tiempo libre, cuando escoger plasmar ideas y diseminarlas debería ser considerado un acto revolucionario primordial. ¿Cómo transmitir ideas sino mediante textos depurados? La oratoria es interesante y algunas personas pueden hablar muy bien, pero eso no significa que sea suficiente ni un buen vehículo de transmisión. Las canciones pueden tener melodías muy lindas y aun así decir mentiras o banalidades vergonzosas. Si el trabajo no es honesto y se encuentra al servicio de un fin que no es comunicar (como "ser famoso", "ganar plata", "ser reconocido", etc.), entonces no tiene más valor social que un comercial de telefonía celular o un spot radial de descuento en las farmacias coludidas".

Lógica ciudadana 

"Creo en la organización ciudadana, la viralización de mensajes y la memética. Puede que haya mucha gente hablando de lo mismo, pero mientras más seamos, se arma un cuerpo más grande de gente sumada a la misma causa. Y es parte de la lógica ciudadana. Si son tres hiphoperos y un par de bandas los que gritan contra la hegemonía del capital y la rendición del Estado ante las transnacionales, es un impacto. Si yo puedo sumarme a ello, dar mi opinión, sumar gente que está de acuerdo conmigo y ser más personas en lo mismo, la masa arma fuerza y se organiza. Ese impacto es diferente. Nosotros no vamos a la cabeza de nada, no somos líderes. Pero todos somos animales políticos. Decidir levantarte en la mañana, para hacer funcionar la máquina de esta convención llamada dinero, es una decisión política fundamental. Escoger armar una banda y recordar la historia reciente es una opción política. Y es poesía, al mismo tiempo. Al final, vas a morir de todos modos, y la única pregunta que vale la pena es si te arrepientes de algo. Al decir lo que pensamos y creemos, esperamos que, al final, respuesta a esa pregunta sea un no".

La fascinación con el fuego 

"El fuego es el elemento que reúne a la sociedad primitiva. Es lo que brinda calor y alrededor suyo se transmite el conocimiento. El fuego es también un elemento indomable. Es conocimiento y es pasión y es fuerza y es hacer un pacto con lo incontrolable a cambio de no morir de frío. La relación del humano con el fuego es fundamental para la sociedad, porque es el elemento desde el cual nace. Estoy seguro de que, cual tragedia con sino aciago, el fuego es también el elemento capaz de derribarla. Son tiempos de rabia y conocimiento, y el fuego resume eso en la relación que tenemos con él".

Compromiso político

"Creo que el compromiso no está en ser dirigente de algo o pasearse por las poblaciones, porque no se condice con lo que hacemos cotidianamente. Yo no vivo en la periferia, por lo que salir a pasearme a darles un mensaje me resultaría pedante. Hay canales más efectivos que uno ante ciertas situaciones. Me recuerda a Gurdjieff, que se reía de los hombres que se decían espirituales y se iban dos meses a meditar a un monasterio y luego volvían a la ciudad a vivir sus vidas normales, creyendo que la espiritualidad es algo que ocurre en situaciones puntuales. Creo que el compromiso político es igual. Ocurre todo el tiempo. Todo pequeño acto es un acto político, al igual que toda relación de poder y toda relación que se tiene con figuras de autoridad. Si uno separa el compromiso en lugares, en etapas o en situaciones, comienzas a justificarte. Y me parece que justificar es el primer paso a traicionar".

Bob Weston

"En la banda todos tenemos gustos diversos, pero también hay ciertas bandas que todos encontramos increíbles. Una de ellas es Lack. El responsable de esa masterización es Bob Weston, el mismo de Nirvana, de Shellac y lo último de Fugazi. René lo contactó y les sugirió a los chicos del sello de Bolchevique que él se encargara de la master. A Bolchevique le gustó la idea, nos apoyaron en un 100% a organizar, corregir, enviar correos y demás. René lo contactó con su página web y listo. César Asencio, nuestro productor, fue el encargado de ir diciendo qué queríamos con el sonido y transmitírselo a Weston vía muchos mails. Su trabajo resultó impecable. Quedamos muy contentos con el sonido".

Correr la voz

"Cuando uno hace algo que le gusta y de lo que se siente orgulloso, es inevitable querer compartirlo. Sacas una foto bonita y se la muestras a un amigo. Escribes algo interesante y se lo lees a quien crees puede gustarle o sabrá apreciarlo. Esto es lo mismo. Nos gustaría que mucha gente escuche al grupo, pero no por afán de hacernos famosos o ganar plata. Son ganas de que otras personas puedan disfrutarlo como nosotros lo hacemos y como las personas que gustan de la banda lo hacen. De todos modos, el público del hardcore es un excelente público y es un grupo humano que otras escenas envidiarían tener. Son jóvenes despiertos, cuestionadores, con un nivel de autogestión impresionante, organizados. Son el público que cualquier banda querría tener, y son ellos el motor para seguir encerrados en una sala de ensayo armando canciones".

Derrumbar para celebrar 

"Recuerdo que alguien me dijo una vez "tus críticas no sirven de nada, no aportan a construir". Esa idea me pareció siempre ridícula. Por supuesto que no puedo aportar a construir algo en lo que no creo. Quiero que esto se caiga a pedazos luego. Mientras antes, mejor. La intención es tirar el sistema y los miedos. Los "topes", como dice Ouspensky. Tirarlos y ver que no valían nada. Eran sólo trabas. Y cuando hagamos eso, vamos a celebrar la independencia verdadera, que es la de nuestra patria real: eso que llamamos alma".

La saga continúa

"Estoy armando las letras de los seis temas nuevos que tenemos hasta ahora. Siguen la misma línea del Derrumbe y Celebración, pero estoy probando a contar pequeñas historias que hablen de un tema más grande. Si logro cerrar todas las temáticas, habrá un concepto general y el disco sería un bloque temático más grande. Estoy trabajando en ello. El sonido se viene intenso, un poco más fuerte musicalmente y con muchas melodías en contraposición al peso de los instrumentos".

"¿Y tú, eres triste o alegre?"

"Sólo algo que siempre me llama la atención y guarda relación con el estilo de una banda. Cuando me preguntan de qué estilo somos, me pregunto lo mismo. No porque seamos algo nuevo, sino porque querer encerrar en estilos a una banda es como preguntarle a alguien "¿y tú, eres triste o alegre?". Si alguien se encuentra en un estado constante, o está loco o es un iluminado. Nosotros no somos ninguna de las dos opciones. Nuestro trabajo fluctúa. Pasa de una manera de armar temas a otra. No tenemos un método para trabajar, pero sí hay elementos que no usamos y que son clave para otras bandas. Rara vez improvisamos algo, por ejemplo. Casi siempre trabajamos sobre ideas que alguien trae a ensayo. Armamos temas ("temas" de "canciones" y de "temáticas") y vamos viendo los resultados. Sí, suenan los mismos instrumentos. Y sí, cae dentro del rock, pero no podría definirnos más allá de un remix musical de todo lo que nos gusta como individuos que formamos una banda. Porque a ninguno del grupo nos gustan las mismas bandas, pero a la hora de trabajar juntos, resulta esta mixtura de formas, dinámicas y colores musicales que nombramos como Tenemos Explosivos. Como bien dice René: "esta es la banda sonora de nuestras vidas"".

12.7.12

Los Childrens: El Libro de la Selva

Se tomaron en serio la consigna de no repetirse a sí mismos. Año nuevo, vida nueva. Los Childrens versión 2012 son una bestia distinta.

Juan alias “J. Bass” Lagos, el bajista de Los Childrens, explica que la diferencia entre los dos discos de su banda está en la temperatura. Dice que el primero, “Cheap shit shia”, era frío, pero que el reciente “The electric signatures” es tibio. En efecto, el segundo trabajo del cuarteto serenense (disponible gratis en PortalDisc) es tan distinto al debut, que a duras penas podría considerarse una secuela. Más bien es un reseteo.

En esta conversación, el guitarrista y cantante, Jorge “Chak” Barahona, ahonda en la palpable metamorfosis del grupo.

Las canciones de “The electric signatures” tienen mucho de cine y paisajismo…

Sí, con este disco en la composición tratamos de salirnos del manual de rock y hacer algo más inspirado en lugares y situaciones. “Rick & Jonas”, por ejemplo, es un homenaje a Patt Garrett & Billy The Kid, y otras canciones están inspiradas en un viaje al sur de Chile que hice en verano con mi mujer.

También hay mayor trabajo de percusiones.

Surgió la idea de hacer algo mas rítmico. En “Cheap shit shia”, la idea era guitarrear con delay al máximo; en cambio, ahora las canciones fueron compuestas con guitarras de palo pensando que siempre las hermanaríamos con percusiones que le dieran harto groove. Ese camino nos entusiasma mucho, yo creo que en el tercer disco llevaremos las percusiones y el ritmo a un punto más extremo.

Hablando de componer, ¿por qué la fijación con la selva amazónica?

Tiene que ver con que somos del norte, últimamente he estado escuchando harta música del Perú y Bolivia por una cosa natural de comunicarse con tus vecinos, el norte siempre va a tener esa cosa alegre y mágica que inspira mucho. Aparte en la Cuarta Región se respira harto la cosa andina media tribal, así que imposible hacerse el gil con eso.

Es una fuente de ideas común en Sudamérica. ¿Les han dicho que la canción “Flying homesick stars” suena un poco a Divididos?

No nunca, pero siempre nos han comentado que determinadas canciones suenan a influencias en las que jamás hemos pensando al momento de componer. Me agrada que la gente se vaya en esa volada con las canciones de Los Childrens, me gustaría que algún día nos digan que sonamos como ABBA, seria grandioso.

Esa respuesta y sus temas nuevos, combinados, parecen un intento de desmarcarse de The Ganjas, Los Howlers y los otros grupos con los que se relacionaba a Los Childrens en sus inicios.

Cualquier banda que se precie de tal en algún momento busca desmarcarse de ciertos referentes y crear una identidad más autónoma. Ese cambio inevitable tiene que ver con sacarse de encima la angustia que genera la nostalgia, el apegarse a que está hecho y ya funcionó. “Cheap shit shia” tuvo bastante aceptación y perfectamente podríamos haber repetido la formula, pero, ¿para que apegarse a una manera de hacer música si puedes hacerlo de otro modo? O sea, me encantan los Stones, pero dame algo nuevo, por favor.

8.6.12

Milodonte: Instinto animal

De ser una banda de colegiales con ideas dispersas y rumbo poco definido, Milodonte acaba de dar el gran salto con “Subsuelo”, un segundo disco de personalidad marcada y ásperas guitarras influenciadas por Sonic Youth.

“El milodonte es un bicho raro. A pesar de ser chileno, no representa una identidad nacional típica”, comentan los miembros de Milodonte, la banda de Benjamín Astete, Eugenio Larraín y Sebastián Grau. Los tres se conocieron tocando punk rock cuando eran liceanos, después en 2009 sacaron un disco y ahora acaban de editar otro.

Entre ambos trabajos, el debut “Guía para los animales” y el reciente “Subsuelo”, hay un abismo de diferencia: el primero parece una lista de reproducción aleatoria con varios artistas y el segundo es un álbum con todas las de la ley. “Se puede dejar correr de principio a fin, tiene un ambiente que te atrapa”, dicen ellos sobre este nuevo lanzamiento, disponible en www.milodonte.com.

“Subsuelo” es bastante distinto a “Guía para los animales”. Ahora con la perspectiva del tiempo, ¿qué piensan de su debut?

Mirando para atrás, creemos que fue un buen disco considerando la época en que se compuso, le tenemos cariño porque supimos que hicimos lo mejor posible, pero lo vemos como una pieza que funciona más como un conjunto de EPs que como un LP, a diferencia de “Subsuelo”.

Claro, el concepto de “Subsuelo” está mucho mejor amarrado. ¿Implicó más reflexión previa, tal vez?

Siempre tuvimos en mente hacer un disco que fuera más homogéneo, que funcionara como una sola pieza. A pesar de que no es un disco conceptual, teníamos en la cabeza una estética que involucraba las canciones y el sonido. Quizás no fue una reflexión tan consciente o forzada, quizás fue un proceso más intuitivo y al final más honesto. Además, desde un principio, el proceso de composición fue muy espontáneo y las canciones respondían a una época común.

Hablando de épocas en común, ¿cómo ha cambiado la banda desde que eran colegiales hasta ahora? ¿Qué se mantiene?

Por una parte, lo que se ha mantenido siempre es el ánimo de hacer las cosas lo mejor posible, partiendo por la música y siguiendo hasta los mínimos detalles. Por otro, el hilo conductor de las distintas etapas de la banda, desde que tocábamos punk hasta ahora, ha sido la dupla que armamos con Benjamín. Es el DIY pero sin abusar de la huincha aisladora. Lo que ha cambiado es sobre todo la forma de hacer música. Los roles de los tres que formamos el núcleo de Milodonte son flexibles, somos capaces de aportar ideas con distintos instrumentos, y eso hace que todo se haga más espontáneo y natural.

¿Y en qué se reflejan esa flexibilidad y ese intercambio de ideas en “Subsuelo”?

En que, en general, la mayoría de las canciones nacieron con un riff de guitarra guacho, que después desarrollamos en un demo o improvisando en la sala de ensayo. Además, como un tercio de las canciones ya venían más completas desde su origen, con las estructuras más definidas. La grabación fue rápida, pero le dedicamos mucho tiempo a las guitarras, sobre todo buscando los timbres ideales para cada sección. Por otra parte, hubo una preocupación por encontrar un sonido especial, dándole importancia a registrar como sonaban los instrumentos en la sala, usando micrófonos a cinta y fijándose con especial cuidado en la batería, que la grabamos en una sala grandota. Por lo general la forma de trabajar el disco fue preocuparse de no invadir el ambiente que armaban los riff y la batería. Por eso las voces Benjamín las trabajó tratando de no romper con eso y quizás por eso mismo se sienten más enterradas. Las otras capas también se trabajaron un poco con esa intención.

Milodonte es una banda de guitarras. ¿No creen que el panorama guitarrero en Chile está un poco estancado?

Sí, estamos de acuerdo, es verdad que hace un tiempo que no hay una banda nueva que proponga algo fresco a partir de las guitarras y por eso creemos que existe espacio. Quizás eso que tu dices que ocurre en Chile, es así también afuera, por lo menos hablando de música que no es cien por ciento experimental.

Entonces, según ustedes mismos, ¿qué hace interesante a su grupo?

Quizás que no somos tan predecibles. Ninguno de los tres somos músicos de aula, somos todos autodidactas y quizás no estamos tan determinados a hacer algo en especifico o caer en recursos sobreexplotados. Al final, sin querer salen cosas frescas. Puede que en diez años estemos haciendo polka noise.

“SUBSUELO”, CANCIÓN POR CANCIÓN

‘Fisuras’: La elegimos como single porque representaba bien el disco, Tiene un buen equilibrio entre lo más delicado y lo más áspero, sobre todo el riff que abre y cierra la canción.

‘Otras especies’: Una de las más densas de Subsuelo. Es una de nuestras preferidas. La estructura es súper rara, pero fluye bien. 

‘Hombre en el cable’: El demo se llamaba ‘Lalalalá’. En vivo el publico cree que se acaba a mitad del interludio.

‘Tiempo’: La “balada” del disco, que termina destruida y con tonos estridentes.

‘Disciplina’: El primer tema compuesto en guitarra por Eugenio y uno de las primeras que quedaron listos.

‘Ribbon’: Es más instrumental, juega con ricos timbre y melodías de guitarra. Mientras grabamos las voces, hubo un temblor de los que dan susto.

‘Subterráneos I y II’: Originalmente una sola canción, separada para el master del disco. La parte I nos abrió muchas posibilidades de producción para el resto de las canciones. Es una de las mas desafiantes en vivo por los loops de piano que aparecen en el interludio. La parte II fue básicamente un demo que no quisimos manosear para conservar el espíritu punk del trío en vivo.

‘Intento de vuelo’: Más lenta y pegada con una buena explosión y outro final.

‘Valparaíso abajo’: Una de las canciones más pesadas. Tiene una estructura compleja que te lleva a distintos estados.

‘Así se formaron las rocas’: El lugar común es que es un verdadero viaje y una buena forma de cerrar el disco. Acá nos dimos espacio para jugar con texturas y capas.

19.5.12

Desde la ensalada de Björk al pisco sour de Javiera Mena, en un solo libro

De la colaboración entre un periodista de tendencias y un ilustrador, ambos españoles, nació el libro “Cocina indie”, un recetario de 90 preparaciones basadas en músicos, cada uno con su propio dibujo y una historia de ficción alusiva a su plato.

El brownie David Bowie, los fideos Franz Ferdinand y la ensalada Björk son algunas de las delicias incluidas en “Cocina indie: recetas, dibujos y discos para gente diferente”, publicado este mes por el periodista de tendencias Mario Suárez y el ilustrador Ricardo Cavolo. De nacionalidad española, los autores se inspiraron en la música de nombres como The Strokes o Sonic Youth para mezclar tres ideas en una: gastronomía, dibujos y ficción.

“Sólo espero que consigan cocinar tal y como les proponemos, que es con diversión y buena música”, comenta Suárez desde Madrid. Su pluma es la responsable de los pequeños relatos que explican las 90 recetas del libro, cada una acompañada por un retrato en colores vivos de la banda o solista escogidos. Entre ellos, destaca la presencia de Javiera Mena, inspiradora del pisco sour a la chilena.

¿Cómo nació este proyecto multidisciplinario?

Surge de la idea de crear un producto editorial distinto, diferente, que mezcle cocina, música y arte. Pero queríamos que, además, se contara de manera distinta. No son recetas al uso, son relatos de ficción, en los que se escucha música, se cocina y se vive una experiencia global. Pero además, es un libro de cocina sin fotografías, con las ilustraciones de Ricardo Cavolo, y eso ya es algo distinto y casi único.

¿Qué fue primero a la hora de hacer el libro? ¿Las ilustraciones, la gastronomía o los relatos?

Primero se hicieron las recetas, los relatos, con titulares divertidos que ya daban una pista a Ricardo para poder ilustrarlas. El humor ha sido fundamental en el proceso de elaboración, porque queremos que la gente lea este libro de gastronomía, porque son minihistorias, minirelatos, donde pasan cosas, no sólo cocina y escuchar canciones.

¿Cómo seleccionaron a los músicos?

Criterios de gustos musicales personales, son grupos del indie internacional, pero con especial atención al indie cantado en español, que arrastra a mucho público y es realmente bueno.

¿Y cómo relacionaron a cada artista con una receta? ¿Alguna asociación entre sonidos y sabores, o tuvo que ver más con la historia personal del músico en cuestión?

Ambos casos. Unas veces era el músico el que te daba la pista para crear un plato, bien por su procedencia, porque en sus canciones quizá nombraba algún plato de comida, o porque en sus redes sociales incluso había comentado que le apetecería comer cierto plato (las giras son duras y alejadas del hogar). En cada receta hay relación entre la música y el tipo de movimiento que implica una receta. No es lo mismo coger una espumadera con una canción de Rufus Wainwright que con una de Catpeople.

En general, ¿qué clase de platos contiene “Cocina indie”?

Son platos fáciles, muy fáciles. No somos chefs, la alta cocina es un terreno que debe quedar para los profesionales. Es un libro de relatos con cocina, música y arte.

¿Algún favorito que sea recomendable?

Soy de maridajes, y el pisco sour a lo Javiera Mena resulta realmente delicioso. Bueno, en general el pisco sour siempre está delicioso, con la música que sea.

¿Por qué incluir a Javiera Mena entre músicos españoles y anglo?

Porque en España queremos mucho a Javiera, es la voz del indie chileno por excelencia, y sus canciones son tan deliciosas que merecían estar en un libro de cocina.

¿Se quedó algún artista en el tintero?

¡Seguro! Lo interesante de la música indie en la actualidad es que está en continuo cambio, mutación, con decenas de grupos nuevos cada semana. Me hubiera gustado tener a Pedropiedra y a Chinoy, dos grandes del indie chileno.

¿Hay planes de editar “Cocina indie” en el extranjero?

Lo cierto es que el público hispanohablante está aceptando muy bien el libro, y nuestra idea es llevarlo a más países, donde la música indie y la cocina es igualmente valorada. De momento, pueden comprarlo on line desde Chile (ya no hay fronteras) en las páginas de Casa del Libro, Amazon o Fnac.


28.4.12

Astro, desde el aeropuerto: "Los mexicanos son más fans que los chilenos"


 

Llegan a nuestro país en pocas horas y vienen con la moral alta. Desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Panamá, Astro nos cuentan cómo estuvo su periplo por México y Estados Unidos.

Monterrey, Texas y Ciudad de México. Las tres paradas de Astro durante su gira norteamericana, en la que dieron seis conciertos. El balance del tour lo resumió el cantante Andrés Nusser, sobre el escenario del Vive Latino: “En Chile nos quieren, pero acá nos quieren más”.

Sobre sus dichos, las diferencias entre el público mexicano y el chileno, la policía fronteriza y su nuevo single (‘Colombo’), entre otros temas, conversamos con el grupo que pronto editará su disco homónimo en México y Estados Unidos, vía Terrícolas Imbéciles y Nacional Records, respectivamente.

Ya vienen de vuelta. ¿Dónde están en este momento?
Justo ahora estamos haciendo una escala en el aeropuerto de Panamá. Salimos corriendo a las 2:30 AM de un lugar que se llama Caradura, donde tocamos anoche con los Dënver. El vuelo salió a las 5:30 AM.

Cuáles fueron sus actividades durante la gira?
Hicimos muchísimas cosas de prensa, desde revistas y blogs hasta radios y un poco de televisión. También hemos visto shows y compartimos mucho con bandas de otros países. Es increíble como los festivales te conectan con músicos y gente de industria de todas partes, donde siempre te toca conocer personajes muy especiales. Estuvimos en un festival de Monterrey que se llama Nrmal. Ahí lo pasamos increíble. Luego fuimos a Austin en Estados Unidos, al SXSW, y de ahí al Vive Latino en México D.F.

¿Con quiénes compartieron allá?
Con muchísima gente. Muchos que andaban de viaje como nosotros y muchos otros de los lugares donde estuvimos. Todo el mundo ha sido muy buena onda y nos vamos con una hermosa impresión de lo que es salir de gira a festivales grandes.

¿Qué feedback del público recibieron?
La verdad es que nos fue muy bien. El sábado pasado, en el Vive Latino, nos tocó el escenario repleto y la gente interactuó mucho con nuestro show. Amigos y gente del medio nos felicitaron por lo que logramos ese día. En Monterrey fue bastante parecido, nunca imaginamos que tanta gente se supiera la letra de las canciones. A todos los chilenos les fue muy bien.

¿Alguna anécdota rescatable?
La primera fue que todos los chilenos andábamos muy juntos. Parecía una gira de colegio cuando nos topábamos en algún lugar. Fue muy bonito ver que hay un lazo especial entre todos. Por ahí hay una foto donde sale casi todo el grupo en el Vive Latino. Otra anécdota fue el cruce por tierra a las 2AM por la aduana de México cuando regresábamos de Austin a Monterrey en una van. Íbamos los Astro y Alex Anwandter. Nos habían metido mucho miedo ya que esa es una zona narco fuerte y no es para nada recomendable cruzarla a esa hora (ya que los militares y policías andan en la misma onda). Los puntos de control los pasábamos a dos por hora y los uniformados nos miraban muy raro, seguro que era imaginación nuestra (risas), pero fue un momento memorable.

 

“PERO ACÁ NOS QUIEREN MÁS”

¿Es verdad que en México los quieren más? ¿En qué lo notan?
(Risas) No, eso sonó mal cuando lo dije, me expresé mal parece. Me refería a que lo que estábamos viviendo ahí era muy especial. Había mucha gente sonriéndonos y participando con nosotros. Sí nos parece que, por naturaleza, los mexicanos son más “fans” que los chilenos, en el sentido de que se guardan menos lo que sienten. Quizás es sólo que son muchas más personas.

¿Han pensado radicarse en el extranjero?
De pensarlo, sí, pero del dicho al hecho hay mucho trecho.

¿Sienten que afuera de Chile se valora más el nuevo pop chileno?
Hay una cosa muy especial pasando con Chile en el extranjero. A todos los músicos chilenos nos preguntaban sobre la nueva generación de músicos en el país y la destacaban como algo muy especial sucediendo en la música de habla hispana. No hubo entrevista en la que no nos preguntaran eso.

¿Los extranjeros tienen noción de que ustedes forman parte de una
generación de músicos chilenos?
Absolutamente. En España y México más que en otros lados. También la comunidad latina de EE.UU.

Cuéntenme sobre ‘Colombo’, su nuevo single, ¿por qué lo eligieron y cuándo lo lanzan?
No sé bien por qué escogimos ésa como segundo single. Es de las más pegotes del disco claramente. Competía con ‘Panda’ y ‘Coco’. Hay varios potenciales singles en este disco. Una de las cosas que influenció escoger ‘Colombo’ es que preguntamos por Facebook y fue la que más marcó puntos. Una mezcla de todo. El single saldrá a mediados de abril junto con el video de la canción, en el que trabajó un equipo muy buena onda. Dirigió un mexicano que se llama Carlos Rincones que andaba trabajando en Chile en la nueva película del Nicolás Lopez. La dirección de arte es del Nico Oyarce y actúa mucha gente buena onda. Aún no vemos un corte de edición, pero al parecer viene muy bueno.

¿Qué se viene para Astro en los próximos meses?
Vendrían muchos viajes. Nada muy confirmado aún, pero la banda se pegó un crecimiento grande en ese sentido y hay promotores de otros países bastante interesados en llevarnos. Nosotros también estamos trabajando para viajar este año por nuestra cuenta.

17.4.12

Daniel Puente Encina: El retorno del cowboy espacial


La ex voz de Pinochet Boys debuta como solista con “Disparo” y se niega a ser considerada sólo una figura de la retrofarándula rockera nacional.

A simple vista, los nuevos colores de Daniel Puente Encina poco tienen que ver con su pasado en Pinochet Boys y su posterior paso por Parkinson, los dos proyectos con los que suele asociarse el nombre de este cantante y guitarrista afincado actualmente en España. Pero, aunque la cobertura cambie, el relleno continúa siendo sustancioso.

“Disparo”, el primer disco en solitario de este sobreviviente de los 80, se viste de soul para seguir la línea discursiva que antes se dibujó con bronca punk rock. Aprovechamos su visita por Chile para hablar sobre las nuevas y viejas canciones y proyectos (entre los que se cuentan las bandas Niños con Bombas y Polvorosa) que lo mantuvieron en Santiago durante las últimas semanas.

Volvamos a los 90. ¿Por qué se disolvió Niños con Bombas justo en su mejor momento?

Nos encontrábamos en la situación de dar un salto de gigante, de convertirnos en un major act, por lo que la única alternativa era crecer o morir. Estábamos en Los Angeles discutiendo con las grandes discográficas tratando de salir de nuestra discográfica independiente (Grita! Records)que obviamente quería sacar la mejor tajada posible y nosotros sin abogado ni manager. Las negociaciones se hicieron eternas y yo me sentía sencillamente puesto en la nevera. Norman (Jancowski) se fue a Brasil a casa de su actual mujer, Alex (Menck) se inscribió en la UCLA para estudiar cine y yo volví a Europa, cansado de haberme convertido en un juguete al que se le puede aparcar.

Luego formaste Polvorosa y con ese grupo hiciste “Radical Car Dance” (2004), pero el año pasado dejaron listo un disco (“Tres Cruces”) que permanece inédito. ¿Qué pasó?

Polvorosa es un proyecto que incluye a otro músicos profesionales de acuerdo a los requerimientos del concepto que yo quiera desarrollar. Los músicos son elegidos de acuerdo al sonido que producen y normalmente son de una calidad técnica tremenda. Lamentablemente estos músicos tienen sus propios proyectos y es difícil de coordinar, especialmente con las giras.

Has pasado por cuatro bandas. ¿Te costó mucho decidirte a ser solista?

Yo vengo de la música alternativa e independiente y  aunque he sido siempre el líder de mis proyectos, porque compongo y canto, me gusta la idea de ser parte de un grupo, de un proyecto o de un colectivo de arte. Hace tiempo que ya me preguntaba si no era tiempo de firmar con mi nombre sobre todo porque mi música se estaba volviendo cada vez más personal, más íntima, centrándose más y más en las canciones, en la forma que tengo de tocar la guitarra y en mi voz. Evidentemente resulta mucho más fácil producir y moverse cuando eres solista que si eres un grupo de rock progresivo.

¿Sucedió algo en especial antes de lanzarte solo?

Me he dedicado los últimos 2 años a tocar el dobro con una afinación abierta. Ha sido terrible  tener que olvidar todos los acordes para incorporar nuevos. Ha sido humillante y casi insoportable, especialmente para mi ego. Ha sido todo un ejercicio zen.

Hablando de reflexión, sueles poner mucho énfasis en reivindicar el nomadismo y ser vegetariano, entre varias otras ideas antisistémicas…

Aspiro a una civilización respetuosa y justa con todas las especies, pero evidentemente pasa primero por ser respetuosos y justos entre los de la nuestra. En Europa, el capitalismo colapsa por injusto, inmoral y por demostrarse sobre todo no funcional con las necesidades y problemas de nuestro tiempo. Aquí (atrasados en el espacio-tiempo aunque se nos quiera hacer creer que estamos en el futuro) todavía se celebra. He pasado de ser un ciudadano del mundo a uno fuera del mundo. No me gusta lo que veo y me invento una nueva realidad, otro paradigma.

UN DISPARO AL CENTRO

Consultado sobre la poco honrosa reunión de Parkinson en 2005, o por las novedades de Jorge González (su ex compañero en la Universidad de Chile), Puente Encina se reconoce desinformado. Lo mismo pasa cuando le preguntan acerca de grupos chilenos actuales. “El artista más joven que escucho es Tom Waits que tiene 62 años. Los demás ya están todos muertos”, afirma. Se hace más interesante, entonces, averiguar qué elementos se conjugaron en la factura de su debut solista.

Aunque suenas más reposado en “Disparo”, en las letras sigues con un discurso potente. Háblame sobre eso.

Lo más importante para mí en el arte es conseguir tener una voz propia. Creo que yo la he tenido desde que comencé a escribir. Y es por eso que me sigo esforzando en hacer lo que hago y publicarlo. Si dudara de esto ya me habría dedicado a otra cosa. Mis letras son el motor para mi música y trato de ser original y verdadero. El arte es el grito ulterior del hombre común y no se subordina a la ideología o a la cultura dominante. Rompe fronteras, las más importantes las de la mente, los usos y las costumbres. Viene del inconsciente así que no se puede racionalizar, por lo tanto es verdadero y lo más importante, libre. Es el único espacio de libertad que yo veo en este sistema corporativo dictatorial capitalista y maligno.

Claro, y además de ser fuertes, tus letras están llenas de referencias cinematográficas y literarias…

Todos mis discos son para mí conceptuales como películas. “Disparo” en particular es la idea de un bluesman de los años 20 que se pierde de su ruta habitual por honki-tonks y aparece por razones inexplicables, como la vida misma, en Cuba. Soy un lector compulsivo y amo el cine. Todo lo que hago tiene referencias, pero son tantas que no cabrían en toda la revista. En el último tiempo (más de un par de años ya) he descubierto a Jim Dodge, la salsa hecha en África en los años 70, el canto de armónicos de Mongolia y la teoría conspirativa que responsabiliza de nuestro precario desarrollo y desarrollo negativo a los extraterrestres.

Viviendo en Europa, ¿cómo se ha dado tu acercamiento a los ritmos latinos? Cada proyecto tuyo los aborda de alguna u otra forma.

Siempre pensé que lo trascendente de mi aporte al tocar en Europa con músicos europeos y africanos eran mis raíces latinas. Lo que pasa es que siempre me he esforzado para que no se volviera un cliché manierista. Mi camino sigue una evolución natural y coherente. Las únicas diferencias son los materiales, en este caso porque es música, las texturas. En “Disparo” quise combinar mi pasión por el blues con la esencia y señal de identidad de la música latina, las congas.

¿Y qué hay con tu nueva imagen? Tu comunicado de prensa dice que eres “un cowboy del espacio”.

He girado por todo Estados Unidos y la verdad es que se parece mucho a Chile. No hablo de Sanhattan que en realidad no se parece nada a Manhattan, que tiene otra arquitectura y otro ritmo, mucho más pausado que todo esto y definitivamente mucho más cultivado en cultura y en humanidad. Me refiero especialmente a California, con su arquitectura victoriana (San Francisco y toda la costa oeste) sus eucaliptos, el Océano Pacífico salvaje y las montañas y que me recuerda a Valparaíso e Iquique. También el desierto en Texas o Baja California que, a la vez, se parece a Andalucía o Extremadura, o nuestra Atacama. Amo el desierto y cuando estoy en el desierto llevo sombrero, tengo una colección apreciable de ellos y la carátula es también un guiño a los spaghetti western de los 70, que fueron producidos y filmados en Almería.
Toda América son caballos y playas, sombreros y mantas. Injusticia y música.

¿Por qué en “Disparo” reversionaste ‘Botellas contra el pavimento’ de los Pinochet Boys?

Porque quise hacer hincapié en que los Pinochet Boys fue un grupo de rock. Se ha escrito mucho sobre ellos, también se han hecho documentales y hasta series de televisión, pero a mi parecer, evidentemente por falta de registros fonográficos, la música se ha quedado escondida, cubierta y era luminosa, explosiva y poética. De ahí este humilde homenaje a un grupo de música rebelde (porque era libre en una sociedad reprimida y maniatada), que existió pese a tener todo en contra, y también a los que participaron, nuestros amigos que conformaban nuestra tribu, que nos inspiraban y nos alimentaban de sueños de que otra realidad era posible en medio de esa oscuridad.

Fuera de esa observación, ¿qué te parecen todos los homenajes que ha recibido el grupo?

Me confirman el carisma y energía de la banda y la tribu de la que formamos parte. Es evidente que éramos más que un grupo de música, éramos toda esa generación de artistas y culos inquietos que la conformaron. Como dice el Karto (Claudio Romero, dibujante de cómics), no nos gustaba lo que veíamos y nos inventamos un país. Todos éramos los Pinochet Boys.

¿Causa algún efecto en tu carrera ser considerado una figura de culto en Chile o es algo que sólo sube la moral?

No puedo negar que se siente bien. Lamentablemente lleva asociado lo de ser un veterano del rock o, peor, un dinosaurio, y ya no me gusta tanto porque me considero todavía un niño que quiere seguir experimentando. Me quedan muchas cosas que probar y hacer.






26.3.12

Trostrigo: Que patine la risa


Rodrigo Jorquera es Trostrigo, un veinteañero cantautor chileno radicado en Argentina, que acaba de estrenar el disco “Airealverso”. Producido por Diego Acosta y masterizado por Juan Stewart (Jaime Sin Tierra, Coiffeur), el álbum está disponible para libre descarga en el Bandcamp del solista, quien conversó con nosotros desde Buenos Aires.

¿Por qué te fuiste a Argentina? Cuéntame de tu vida allá.

Me vine a Argentina porque iba a estudiar Terapia Ocupacional en Chile y un día mi viejo en broma me dice “¿por que no te vas para Argentina?” y me entusiasmé, hice los papeleos de inmediato y acá estoy. Vivo en un departamento con mi hermano y dos amigas de Chile que conocí hace poco. Tengo un viaje largo para la facultad, y trato de andar lo que más pueda en bicicleta. Estoy cerca de avenidas importantes como Corrientes o Santa Fé y la señora tranquilidad se fue hace rato de acá. Todo va rápido, en cantidad y ruidoso.

Suenas más argentino que chileno, ¿siempre fue así o tiene que ver con tu estadía allá?

Muchas de las bandas que mas me marcaron fueron argentinas como Fun People o Eterna Inocencia. Eso sí, nunca cambié mi pronunciación ni mi tono; lo que sí hago a la hora de componer es ser neutral con el lenguaje, de ahí a tener un sello argentino, lo dudo. Estoy consciente de que el formato de música que hago en los discos es un poco diferente a lo que se esta produciendo en Chile, pero no responde a algo institucionalizado (que yo sepa).

¿Qué impresión notas tú que tienen, si es que hay una, los argentinos sobre el actual pop chileno?

Hasta acá llegaron Javiera Mena, Gepe, Chinoy, Fernando Milagros, Dënver, entre otros. He tenido la suerte de verlos en escenarios porteños y en lugares donde la capacidad ha sido rebalsada. El publico argentino es bastante respetuoso y abierto musicalmente, hay menos etiquetas musicales y también una comunidad chilena muy grande y organizada.

¿Ser chileno en qué te marcó estando allá?

En ser más crítico de todo, es inevitable comparar y fácil criticar, pero dice el viejo refrán “no muerdas de la mano que te da de comer” y no puedo no estar agradecido de todo lo que me ha dado este lugar. El ser chileno hace que se sumen palabras a las conversaciones porque siempre nacen preguntas de los locales relativas al porqué tantos venimos a este lugar.

¿En qué se distingue “Airealverso” de tu anterior disco, “Celebra”?

La confianza que tenía a la hora de grabar, la seguridad de que todo iría bien, luego en la gente que aportó instrumentalmente al proyecto (Johann Haedicke, Felipe Joffré y Diego Acosta) que son realmente buenos en lo que hacen. Diferencia grande es la variabilidad musical. Nos hicimos amigos con el productor, eso influyo en atreverme a sugerirle algunas cosas y llegar a buen puerto. “Airealverso” es un disco vegetariano (ya no hay bombo leguero por esa razón), que no se hizo con limitante alguna. El anterior es más simple y visceral. Ambos trabajos convergen en que hay una ambición sana de fondo: dejar un mensaje luminoso.

¿Cómo llegaste a colaborar con Juan Stewart?

El primer contacto con Juan fue en la primera sesion de grabación de percusiones en el Estudio; él acomodó todo en conjunto con Diego Acosta (productor), siempre es mejor tener más de un par de oídos en la cadena de realización del disco.

¿En Argentina formas parte de alguna escena o movida?

Realmente no sé si acá hay una movida… lo que aprecio es un circuito de gente de muy, pero muy diversos estilos que nos cruzamos cada tanto. La heterogeneidad es una estampa de acá y la cordialidad es su apellido. Me siento parte de ese circuito y tengo la suerte/privilegio de armar tocatas acústicas cada tanto en un bar amigo entonces siempre estoy invitando a bandas amigas y alguna que no conozca. Es bastante cálida la familia de la música por acá.

¿Es más fácil desarrollar una carrera musical en Argentina?

Tocar es fácil, ahora, de tocar a hacer carrera hay un gran abismo. Después de Cromagnon, los dueños de los lugares hicieron caer sobre los músicos los costos. Mientras puedas sustentarte de otra forma que no sea la artística, podrás mantenerte tocando en el under. Es común conocer a músicos virtuosos de acá que tienen títulos en otros rubros para poder hacer lo que realmente quieren.

¿A qué se debe el elemento lúdico de tu música? Se nota que va en serio, pero no se percibe tan estructurada o cuadrada como la de otros.

El humor es parte de la sinceridad. Me da desconfianza la seriedad que no vaya de la mano con la capacidad de reír. La risa abunda en la boca de los tontos y para los tontos como yo contagiar esta tontera es mas valioso que promulgar que las arrugas en la frente construyan camino.

¿Con qué músicos chilenos te sientes relacionado?

Algunos de los trabajos de BBS Paranoicos me identifican mucho como por ejemplo “Capital”, Marcel Duchamp también me marcó bastante, especialmente su álbum “Buscando luz de topos”. Gameover me trae muy lindos recuerdos y recuerdo que alucinaba con sus discos, especialmente con “Bipolar”. Gepe me influenció bastante y casi coopera cantando en mi disco, pero al final no resultó. Creo que en “Airealverso” se nota que hay respeto por quienes han marcado el camino, aunque también hay un espíritu de sonar fresco, de sembrar algo nuevo.


23.3.12

Protistas: Expulsados del paraíso


Este mes se estrena en formato físico “Las Cruces”, el segundo trabajo del grupo.

Se declaran seguidores de Hüsker Dü, Galaxie 500, Real Estate, Sonic Youth, Deerhunter, Woods y Explosions in the Sky. Pero, sin proponérselo, Protistas tienen entre manos un disco que suena más chileno que la mayoría de sus contemporáneos. Se llama “Las Cruces”, ya se encuentra disponible en versión digital, y a mediados de este mes será presentado en vinilo y CD mediante Sello Cazador.

La nueva entrega del grupo, sucesora de “Nortinas War” (2010), fue producida por Andrés Nusser, el líder de Astro. Grabado en mejores condiciones que su trabajo anterior, el álbum contó con el financiamiento del público de la banda, recaudado a través de la plataforma Kickstarter.com. Un espaldarazo económico que, sin querer, terminó transformado también en una buena estrategia mediática.

Para adentrarnos en este segundo trabajo de Protistas, conversamos con el cantante y guitarrista Álvaro Solar y con el batero Andrés Acevedo.

Muchas bandas en su segundo disco intentan desmarcarse de su debut, pero ustedes están puliendo lo que ya tenían. ¿Dónde están las diferencias entre un álbum y el otro?

“Las Cruces” es más bien una ampliación de lo que veníamos haciendo antes, pero con mayor seguridad, y sobre todo, de una manera más radical, pues las ideas son atacadas de forma más directa, más brutal, lo que se tradujo en un sonido denso, más rockero si se quiere, a diferencia del ánimo atmosférico y paisajístico de “Nortinas War”. Otra diferencia importante es que Las Cruces es un disco más de canciones y, al lado de Nortinas War, este es un disco más conceptual. Las diferencias están marcadas por la materialidad de cada disco. El primero fue hecho con guitarra acústica , sin bombo y "Las Cruces" es por opción un disco eléctrico y tiene el pulso del bombo, que lo hace más concreto y musculoso.

¿Algún hecho en particular marcó el proceso de composición o grabación del disco?

Gran parte de las canciones de "Las Cruces" nacieron en una sala de ensayo bien fea donde estábamos rodeados de bandas tributo. Era un ambiente medio denso que tal vez fue el propicio para hincarle el diente a un estilo un poco más agresivo. En la época que grabamos "Nortinas war", ensayábamos en la casa de los padres de Andrés (Acevedo) y cuando terminábamos de tocar, bajábamos a la cocina y tomábamos once viendo tele. Fue como la expulsión del paraíso.

A nivel de ideas o musical, ¿hay un hilo conductor reconocible en "Las Cruces"?

Hay un deseo de llegar a la médula de este sonido nativo, agreste, explotarlo al máximo para ir en búsqueda de algo nuevo en futuras entregas. Temáticamente, la canción “Una vuelta al mundo” refleja bastante bien el arco del disco: un personaje ansioso de vivir, lleno de preguntas y miedos, que se enfrenta al dolor de crecer, de vivir experiencias sexuales gozosas y fallidas, de romperse el cuerpo, y salir adelante sin respuesta, simplemente por el hecho de que hay un camino por explorar. En general, las canciones narran, desde la realidad y la fantasía, el paso de la niñez a la adolescencia de personajes perdidos en un pueblo maldito.

Pensando en que muchos grupos y solistas chilenos han salido últimamente de gira por el extranjero, ¿tienen un plan de desarrollo o mayores expectativas ahora?

Nuestras expectativas son las más altas con este disco y esperamos dejar de lado nuestra faceta de Clart Kent de una vez por todas, porque es agotador sacarse el traje de oficinista y ponerse el de músico todas las semanas. Queremos viajar por Chile y el extranjero, queremos que nos paguen mejor nuestros shows y decir adiós a los tratos indignos, queremos que la gente compre el vinilo y lo pueda gozar en sus casas, queremos hacer de esto una profesión respetable, y sentimos que si no ocurre ahora, es difícil que pase más adelante.

Watch Out!: Fruto tropical


El Río Amazonas y la chicha peruana son la fuente de la que bebe el quinteto santiaguino.

Una ensalada de frutas y coloridas letras ilustran la portada de “Vivorritmo/Ucayali”, el single doble que Watch Out! está compartiendo en el sitio de su sello, Bymrecords.com. Nada que ver con la imagen del grupo sobre unas rocas en la carátula del debut, “To Live and Leave” (2009), o con la cascada del álbum siguiente, “Flashbacker” (2011).

Se veía venir. Bajo el velo de incendiaria psicodelia que funcionó como hilo conductor de sus dos primeros discos, el grupo advertía que la música tropical de Perú hacía mella en las cabezas de sus integrantes. Lo nuevo de los santiaguinos tiene un decidido perfil amazónico que, como ellos mismos reconocen, anda “en búsqueda de un sonido latinoamericano del año 2012”.

Con este single doble, ¿dan por terminada la etapa de “Flashbacker”?

Más que verlo como algo relacionado con la etapa de “Flashbacker”, lo relacionamos con otra etapa simultánea. Las canciones surgieron mucho tiempo después, cuando ya llevábamos cerca de 2 años tocando el Flashbacker. Igual, más que cerrar una etapa (Flashbacker) para comenzar otra, nos acomoda ir abriendo diferentes etapas al mismo tiempo, así, las cosas de un proyecto van influyendo en los otros. Por ejemplo, en vivo aún tocamos un par de temas de nuestro primer LP, pero ya están teñidas de otros colores.

Aunque se insinuaba en “Flashbacker”, el paso del grupo a un sonido más latino -amazónico incluso- no deja de sorprender. ¿Cómo se dio?

Siempre hemos tenido la influencia de la música amazónica, de hecho, tenemos unos jams que tocamos en vivo que hacen alusión a ritmos más latinos, pero esta fue la primera vez que le dimos espacio en la grabación. Así salió este single. No quiere decir que ahora toquemos sólo esto, pero es un camino que se abrió, lo tomamos y ahora estamos transformándolo en otra cosa nuevamente. Se notan influencias claras de la chicha peruana que es un gran referente para nosotros.

¿Cuánta importancia le atribuyen a ampliar el espectro de influencias musicales y no quedarse en los referentes más típicos?

Es importante siempre tener curiosidad y estar buscando sonidos nuevos, así como es importante también estar re escuchando música que ya tienes. Lo importante es que la escucha sea atenta. Ahí te das cuenta de que hay cosas que puedes escuchar para siempre y hay otras que ni valen la pena. Eso es algo que hacemos harto como banda, escuchamos mucha música atentos.

¿Este renovación tiene que ver con internacionalizarse?

En realidad, no tenemos metas claras. Vamos recorriendo el camino tomando oportunidades y priorizando siempre lo que tocamos por sobre el marketing y esas cosas. Cuando nos queda un tiempo hacemos nos dedicamos a la difusión y todo eso.

De todas maneras, a nivel extramusical, el cambio se nota y parece premeditado. Desde la colorida portada hasta los nombres de los temas.

En realidad no lo pensamos mucho. Teníamos los temas, que los estábamos tocando hace un tiempo, y los decidimos grabar para hacer un single. Tenemos ganas de ir complementado los LPs con EPs. Ahora, la gracia es que tengan diferentes canciones, osino, el EP estaría de más. En cuanto al arte y todo eso, fue lo que nos llegó del verano… además conserva el agua que siempre ha estado presente en nuestros trabajos. Más que influenciarnos por una psicodelia estática del espacio, nos interesa más lo que pasa aquí abajo donde los movimientos son más rápidos y pasan a nuestra escala de tiempo.

The Suicide Bitches: La granja VIP


“En 40 minutos pasaron más cosas que en cinco años en Chile”, cuentan The Suicide Bitches, recién bajándose del avión desde Texas.

Las bandas estadounidenses que venían a Chile siempre contaban que el público de su país era frío y que era mejor estar en Sudamérica. The Suicide Bitches dicen lo contrario. Se fueron al festival SXSW en Austin, Texas, y volvieron con otro aire luego de presentar allá su disco debut, “The Farm of the Suicide Bitches in Heaven”.

Por tercer año consecutivo, el evento contó con una comitiva chilena, compuesta esta vez por otros siete créditos locales: Javiera Mena, Astro, Alex Anwandter, Francisca Valenzuela, Rocío Peña, Ritmo Machine y Kali Mutsa. Acá está la experiencia del octavo nombre de la nómina.

¿Cómo llegaron a SXSW? No es fácil coordinar y financiar un viaje así.

Todo empezó cuando nos inscribimos las cerca de 12 mil bandas que en promedio participan anualmente para ser parte del festival. Luego vino la elección del jurado y nos llegó la invitación oficial a finales de noviembre pasado. Luego no quisimos comunicar nada hasta no estar seguros de poder ir. Participamos de un Ventanilla Abierta del Fondo de Musica del Consejo de la Cultura y las Artes. Paralelamente hicimos las gestiones de visa con la Embajada de Estados Unidos y cruzamos los dedos. Nos ganamos el fondo y el resto del dinero lo conseguimos gracias a una fiesta pro-fondos y a la donación de amigos.

¿Es verdad que se quedaron en una granja?

Sí, en Austin estuvimos alrededor de 10 días alojando en una granja tejana a la que fuimos invitados por Donna Harper, una amiga que tuvimos la suerte de cruzarnos en el camino.

Además de su presentación, ¿qué hicieron?

Todas nuestras actividades estuvieron enmarcadas en el show. En el festival estuvimos repartiendo las postales de descarga que llevamos. Hicimos contactos y nos acercamos a stands de distintas entidades que se instalaron en el Centro de Convenciones de Austin.

¿Y el show cómo estuvo?

Fue el 15 de marzo a la medianoche, en un pub irlandés llamado Riley’s, y superó nuestras expectativas. Llegamos un poco ansiosos, nerviosos, pero la hicimos. Tocamos fuerte, rápido y con toda la actitud. 40 minutos en donde dejamos una excelente impresión. Fue una gran ocasión para probar que nuestro disco está en gran forma y que tiene un potencial importante.

¿Qué tal la recepción del público?

El show para nosotros fue un éxito, la gente nos escuchó, nos aplaudió, nos vitoreó, nos gritaron el "olé, olé" y hasta nos pidieron otra. No puedo dejar de mencionar lo que un viejo rockero me dijo apenas bajamos del escenario: “Ustedes son lo mejor que he escuchado en la semana, son increíbles". Con esa frase me di por pagado. Además, en el público estaba un grupo de skaters que se embalaron con nosotros y gritaban "You rock, FUCK YEAH", ellos fueron los más entusiastas, nos abrazaban, invitaron tragos, pidieron la polera de nosotros, se llevaron el disco y quieren ocupar nuestras canciones en sus videos de skate. En esos 40 minutos pasaron más cosas que en cinco años en Chile. Habían unos punketas cabros chicos afuera que estaban con los ojos bien abiertos y nos hacían gestos, gente se acercaba y tocaba al Javier, nuestro batero, como si fuera Keith Moon.

De vuelta en Chile, ¿cuáles son sus planes?

En abril haremos una campaña de marketing, mientras el disco está en PortalDisc y en iTunes, para lanzar en mayo “The Farm of the Suicide Bitches in Heaven” en vinilo. Ahí se viene el show de lanzamiento, en el que pensamos proyectar un mini documental sobre nuestro paso por SXSW. Tocaremos en vivo unas pocas veces durante ese mes, junio y julio, pero cada presentación será una bomba, así que atentos. Nuestra música no tiene la intención de ser masticada, la escuchas una vez y te gusta o no. Simple, rápido, preciso, sin rodeos. Acá hay explosión, rabia y huevos.






7.3.12

Matías Cena y Los Fictions: Si el norte fuera el sur


En Chile, uno de los fenómenos más atractivos de la década pasada fue la proliferación de cantautores. Solistas que, guitarra acústica mediante, entregaban su música online y también en el mundo real, donde fuera posible montar un concierto.

Universidades, bares y centros culturales se transformaron en epicentro de una tendencia que sirvió para que Matías Cena se diera a conocer. Con canciones melosas, que retrataban de forma patente la sensibilidad de la llamada "generación MySpace", el músico emergió gracias a material de calidad casera, el beneplácito de cierta prensa independiente y de colegas como Javier Barría, además de la simpatía que puede causar un solista capaz de añadir versos sampleados de Charles Bukowski al final de un tema ('Sales y salimos').

Con el paso del tiempo, el folk empezó a quedarle corto a Cena, quien dejó de tocar solo para empezar a probar un nuevo esquema, influenciado sonoramente por Conor Oberst (Bright Eyes) y Ryan Adams (Ryan Adams & The Cardinals) y acompañado por sus propios músicos. Primero bajo el nombre The Questions, editaron "A todos nos mintieron Vol. 2: Luxemburgo", la segunda parte de una saga iniciada por Matías en solitario, a través del EP "A todos nos mintieron: Spies Vol.1". El cambio de nombre vendría después, en homenaje al disco "Fictions" de Los Vidrios Quebrados, una de las piedras fundacionales del rock chileno, aparecido a fines de los 60.

"Arauco Cajun" es el nombre del segundo trabajo de este sexteto, conocido ahora definitivamente como Matías Cena & Los Fictions. Recién aparecido, el álbum fue editado por el sello independiente Algorecords, y su producción estuvo a cargo de Alejandro Gómez (de los grupos Guiso y Perrosky), uno de los pocos músicos latinoamericanos que ha trabajado codo a codo con el prestigioso estadounidense Jon Spencer (Blues Explosion, Heavy Trash).

De Chile y country rock, de lucha cajun y mapuche, y de cómo el norte puede ser el sur y viceversa, conversamos con Matías Cena.

¿Qué opinas de otros grupos chilenos, como Los Bandoleros o Andrés Lecaros y Los Forajidos, basados en el imaginario country rock, pero de carácter paródico y opuesto al de ustedes?

De ambas bandas tengo buenas impresiones de su música y lo que hacen, llevan mucho tiempo tocando y eso es muy admirable. Su estilo es bastante entretenido, pero no se parecen ni un poco a lo que hacemos con Los Fictions. Lo nuestro es menos forzado y más natural. Menos estereotipo country y más musical. Nosotros no somos vaqueros tocando country, somos musicos interpretando un estilo hermoso.

¿Entonces tu música puede ser considerada fruto de la globalización?

Claro. Gracias a la globalización y al exceso de información que puedo recopilar de cualquier lugar del mundo, logro tener una visión más compleja y documentada sobre ese estilo de música, sin quedarnos en lo superficial. Más que mi visión como chileno que vive a miles de kilómetros, es mi visión como revisionista e historiador de la música.

¿Consideras que "Arauco Cajun" es realmente tu primer disco junto a la banda? Tienen uno previo, pero aparte de que firmaban con otro nombre, "Luxemburgo vol 2" dejaba la impresión de todavía era sólo tuyo; en cambio, ahora se nota más fiato grupal.

"Arauco Cajún" es un disco de banda. Se nota en su formulación y su interpretación, además de la forma en que está grabado. Es un compendio de las aventuras y desventuras de una banda durante dos años. Además, gran parte de la composición musical del disco se debe a la creación de cada uno de los instrumentistas. Eso hace que cada canción tenga seis puntos de vista diferentes. Eso es tener buena fortuna.

¿Fue muy complicado reclutar gente para un grupo con una propuesta poco usual? Conor Oberst y Ryan Adams, tus influencias más notorias y cercanas, no suelen ser referentes en Chile.

Más duro que conseguir a los músicos, es conseguir los instrumentos y que alguien pueda tocarlos después de la excelente forma que ahora lo hacen Los Fictions.

¿Cómo fue para ti mezclar tus vivencias y lenguaje con un imaginario ajeno a tu entorno? En el disco, por ejemplo, hay referencias a ropa Zara, pero también a viejos autos Ford y a cosechas.

En general, al momento de escribir canciones, siempre he buscado caer lo menos posible en lugares comunes. Indagar en tu propia historia, referencias, anécdotas o referencias socio-culturales es la mejor forma de lograrlo. Cada uno es un ser completamente distinto a otro con historias diferentes y eso crea un mar de ideas por persona. Ahora, acercar esas ideas a tópicos universales de un estilo es la gracia y la puntada final. Hago que esas referencias country sean tan mías como de un joven de 24 que vive en Austin, Texas.

Según tú, ¿dónde está Arauco y dónde está la cultura Cajun en el disco?

Nombrar el disco como "Arauco Cajun" no es sólo conceptualizar la música (en gran medida sí, es una presentación al estilo), sino que también busca honrar a los mártires de una lucha que nunca termina en el sur de nuestro país. También es una forma de buscar una identidad personal, increíblemente perdida durante tantos años de adolescencia y juventud. Lo Cajun está en la apropiación cultural, en el uso de mandolinas y laps. En las mismas similitudes que hay entre la persecución racial a los cajun y a los araucanos. Es guerra, sangre y derrota física, pero es una victoria moral y social constante.

25.1.12

Fármacos: Sin prescripción


La cosecha 2011 no hizo más que confirmar lo que 2010 anunció con bombos y platillos: en Chile, la música está en plena ebullición. Decenas de buenos discos aparecieron, algunos con mejor suerte mediática que otros, para abrirle paso a una nueva temporada de lanzamientos que se avecina todavía más generosa en calidad y cantidad. 

Entre lo que dejó el año pasado, un material digno de rescate es el EP “Abril” del grupo Fármacos. Melódico, bien ambientado y con un lúcido sentido del formato canción, la placa sirvió para que la blogósfera chilena comenzara a tomar en cuenta la propuesta de este proyecto, encabezado por el multiinstrumentista Diego Ridolfi.

Los inicios de Fármacos se remontan al 2008, cuando Ridolfi estaba alucinando con Sigur Rós, Mogwai, Brian Eno y el sonido ambient. Sin una red de contactos para comenzar su propia banda, el músico buscó otras manos para grabar su primer EP. “Ahí conocí a Sebastián Rehbein. Él tenía un pequeño estudio y le pedí que me ayudara con la grabación y la producción del disco. Ese proceso fue bastante largo porque no fue muy continuo, yo me desmotivé un poco con el tiempo, me daba lata hacer un disco sin banda y que al final sólo quedara el registro y nada más”, cuenta el artífice del empalme, sobre la época en que todavía estaba solo.

De esa colaboración nació el primer EP de Fármacos, fruto de las influencias de Ridolfi y de su trabajo en música incidental. “Me pasaba todo el día pegado escuchando música pegada y haciendo música pegada”, cuenta el multiinstrumentista, “el nombre Fármacos siempre me estuvo dando vueltas como para llamar así a un proyecto. Cuando me hice el MySpace, fue el primer nombre que puse y estaba libre así que lo ocupé. Me hace mucho sentido por largos periodos en que los tuve que consumir, como solución ante problemas siquiátricos en los cuales prácticamente dependía de ellos”.

Poca actividad tuvo el novel conjunto en esa etapa primigenia. Una tocata en un restorán fue su debut en vivo, ante unas 20 personas, según recuerdan ellos mismos. “Fue de culto”, aseguran. Un año completo pasó para que Ridolfi volviera a pensar en el grupo, esta vez más en serio, con miras a retomar el trabajo que dejó inconcluso luego su debut, un material que sigue en su perfil de Soundcloud como fiel testimonio de esa época en que sus influencias eran sonidos incidentales. Nombres como Joy Division, Talk Talk, Boards of Canada, Charly García, Astor Piazzolla y Víctor Jara se hicieron parte de su espectro, justo antes de que Fármacos reiniciara sus labores.

De vuelta junto al bajista Ignacio Wong y el guitarrista Rodrigo de la Rivera, el ensamblaje comenzó a completarse con la llegada de Carlos Doerr (para reforzar en las seis cuerdas, sintetizadores y segundas voces) y de Octavio Cavieres (también parte de los exitosos Astro) al sillín de baterista. Con esa formación, que lo primero que hizo fue juntarse a compartir cerveza para conocerse y después largarse a ensayar, Fármacos registró su EP “Abril”. En palabras del grupo: “Creo que nombramos así este EP porque tratamos de pensar mucho en algún nombre y sólo salían ideas que a nadie le gustaban. Abril es el nombre de la canción que abre, la que representa mas el resultado musical que estábamos buscando. Es simple, una palabra, cierra bien lo que significa el disco y aparte es algo emotivo porque es el mes donde realmente Fármacos se formó como banda”.

“Quería lograr una nueva búsqueda, prácticamente hacer como si el EP anterior no existiera, partir un grupo desde cero y que realmente fuera un grupo, que por más que yo haga las canciones, a la hora de ensayar y arreglarlas todos aportemos ideas y cada uno busque como aportar e interpretar cada composición. Me deja mas tranquilo, era un paso que quería dar, que fuera algo un poco más colectivo y no tan egoísta. Las ideas con las que llego se transforman y toman otro rumbo ya que cuatro personas más están trabajando sobre ella. Quise tratar de despegarme un poco, al menos que ya la música no fuera tan depresiva y pudiera viajar por otros estados”, asegura Ridolfi sobre su decisión de encarar el trabajo de manera colectiva, en vez de centrarlo en su propia capacidad de introspección.

Entre “Fármacos” y “Abril” hay un mundo de diferencia, años luz de distancia y un salto cualitativo bastante notorio. Desde aspectos técnicos, como la calidad de la grabación, hasta el anhelo de hacer canciones que tiene el segundo (pero no el primero), el quinteto pasó la prueba sin repetir ni equivocarse. Es el mismo empalme el que nota sus mejoras, y por eso pretende hacer un par de videoclips para los temas de “Abril”, antes de cerrar su ciclo de vida. Eso sí, la vista de Fármacos ya está puesta en el futuro: “Dejamos ahora de ensayar por un rato para concentrarnos en componer y en marzo comenzar a hacer un nuevo disco. Queremos hacer un LP, luego difundir y tocar todo ese material en vivo. No sabemos qué saldrá de eso aún porque yo (Diego) estoy comenzando a componer y aún no vemos las ideas entre todos. Así que se viene entretenido porque puede resultar algo interesante. Sentimos que todavía no tenemos una identidad clara y eso, de alguna forma, nos favorece porque recién nos estamos dando a conocer”.




8.1.12

Los discos chilenos más esperados de 2012


Enero apenas comienza y tres regresos discográficos ya asoman entre lo más llamativo y esperado del año. Jiminelson, Camila Moreno y Gepe preparan su nueva artillería.

Las últimas dos temporadas han dejado generosas cosechas, pero se caracterizaron por tener actitudes opuestas. Si 2010 fue el momento de abrirse al mundo, de la mano de Gepe, Javiera Mena y Dënver; 2011 resultó ser mucho más hermético, aunque igual de provechoso gracias a Fernando Milagros, Astro y Fakuta. Está comprobado que en Chile existe talento de sobra; la clave para este año es darle, por fin, continuidad y balance.

Acerca de trabajo constante, Gustavo León, el líder de Jiminelson, podría conversar largamente. Su grupo fue uno de los primeros confirmados en la segunda versión chilena de Lollapalooza y llegará al festival listo para presentar "Supreme", su cuarto disco, producido por el cantautor Pedropiedra. "Lo vamos a lanzar en marzo, ya está listo y es lo mejor que hemos hecho. Rescatamos la época dorada del sonido negro de los 50 y también el soul, el estilo del sello Motown", asegura el músico. Planes no le faltan: "En Lollapalooza daremos nuestro show más grande. Quiero cantar un tema con Arctic Monkeys, lo estamos intentando y creo que va a suceder".

Otra que llegará con material nuevo al mismo evento es Camila Moreno. De creciente popularidad, la cantante se perfila como protagonista de 2012 con su próxima entrega, que prepara junto a Cristián Heyne. "Es un disco donde se presenta un paisaje vasto, complejo y fantasioso. Hemos grabado fuera del estudio, en jardines o bosques, buscando un sonido alejado de lo clínico que abunda en muchas producciones chilenas", asegura la solista sobre la secuela de "Almismotiempo", su bullado debut. Definida por su autora como "un documental en clave sonora sobre el ruido de las cosas", la placa estará disponible probablemente para otoño. En este momento, Moreno realiza una pequeña gira por Europa, que comprende paradas en Berlín, París y Barcelona.

Hacia finales de año, las miradas se fijarán en Gepe, una de las piedras fundacionales, además de embajador en el extranjero, del pop local contemporáneo. La cuarta entrega del músico ya tiene título, "Gepegepegepe", además de un adelanto estrenado la medianoche del 1 de enero (la canción "Campos magnéticos"). Sin embargo, el productor del álbum, Cristián Heyne, calma las aguas sobre el lanzamiento: "Todavía es todo muy prematuro, no hay muchos temas listos. Hasta ahora suena un poco menos indie, tiene una especie de narración más universal. Pero, tal vez, las próximas canciones que salgan sean una locura. Quién sabe".

Nuevacosta: Sentido contrario


Cuando está más de moda que nunca condenar a MTV, llega una banda que se bautiza en honor a Jersey Shore y que apela al pop chileno de los noventas como una de sus influencias: esto es Nuevacosta.

Polvo a polvo, ceniza a ceniza. Nuevacosta no salió de la nada. Pese a tener cerca de un año de vida, el grupo le debe su existencia, en buena medida, a proyectos que datan desde mediados de la década pasada. Tres de los cuatro miembros de Nuevacosta probaron suerte juntos por primera vez en TV Gamma, empalme encabezado por Pol Infante luego de lanzar un disco solista, bajo el seudónimo de Efectos Espaciales, y ser parte de los recordados Compiuters. Disuelto TV Gamma, y con Infante fuera del mapa, los restantes músicos continuaron el trabajo conjunto y sumaron a la tecladista Karin Gildemeister a sus filas. La nómina es completada por Angelo Santa Cruz en voz, bajo y guitarras, Gian Paolo Gritti en batería y Daniel Bande en sintetizador.

Entre los cuatro, intentan armar un panorama de lo que pasó desde que se juntaron hasta que, a fines de agosto, subieron como descarga gratuita su primera entrega, el EP Costabrava. “En algún momento vivimos todos en el mismo edificio. Nos juntábamos a tocar muy libremente, sin pensar en hacer un disco”, cuentan, aunque no todo lo que hacían era improvisar ensayos. “Antes de tener la banda, nos juntábamos a escuchar música en nuestras piezas. Podía sonar La Ley, Lucybell, Shakira, Nicole, Jon Secada o Miguel Bosé. Una vez llegaron los pacos porque teníamos a los Backstreet Boys a todo volumen, sonando demasiado fuerte. Lo pasábamos muy bien”.

La propuesta aletargada de Nuevacosta difícilmente es asociable a cualquiera de los recién nombrados, pero el grupo insiste en que un porcentaje de sus influencias está en el cancionero radial. En su primer comunicado de prensa, además de los referentes obvios (como la new wave y algunos toques de rock progresivo), el cuarteto destacaba al pop chileno de los noventas como una de sus inspiraciones. “Es un gusto musical compartido y espontáneo, nosotros vamos más a Lucybell que a Congelador. Igual queremos probar sonidos y mezclar lo kitsch con lo oscuro, pero no tenemos la pretensión de sonar experimentales o vanguardistas”.

“La afinidad es lo más importante. En TV Gamma, había una corriente más orgánica y de banda, y otra más electrónica, de computador y bases sintetizadas. Ahí chocábamos. Aparte, siempre estuvo presente la disputa entre el pop y la improvisación, o las cosas más progresivas. Nuestras ganas de expandir la música, sin miedo a que nos fuera mal, era la piedra de tope. No nos daba temor ser un poco más experimentales, queríamos liberarnos, que es lo que estamos haciendo ahora en Nuevacosta”, afirma Angelo Santa Cruz. La preponderancia del teclado, junto a las progresiones y atmósferas de Costabrava, hablan claramente de las inquietudes del ensamble, que en su primer video (para la canción ‘Uno’) opta por el misterio de aparecer en penumbras y no develar los rostros de sus miembros.

Para la banda no fue fácil darle forma a sus ideas. “Hubo un largo tiempo de mala suerte en que todo nos costaba, no podíamos ensayar, se nos echaban a perder los cables, nos robaron algunas cosas. Fueron cuatro o cinco meses así”, recuerdan. Pero, además de problemas logísticos, en el camino también se complicó la búsqueda de una estampa final satisfactoria. Luego de un intento de trabajar junto a Patricio Loaiza (uno de los productores del imprescindible Ser Hümano!! de Tiro de Gracia) que le sirvió al cuarteto para darse cuenta que no les gustaba quedar tan pulidos, los temas de Nuevacosta terminaron en las manos de Ignacio Rodríguez. Más conocido como Nes, y también por ser uno de los fundadores del sello BYM, el sonidista le dio el palo al gato. “Él tuvo al tiro afinidad con lo que escuchó, hizo una muy buena pega y una muy buena dirección de lo que queríamos. Dejó el EP opaco, tirado a los bajos, sucio y pasado por cintas. Quedó orgánico, no demasiado comprimido. Se distinguen los instrumentos. Se acerca a la realidad de cómo sonamos en vivo, porque nosotros teníamos ganas de registrar las cosas tal cual, más que de producir un disco”.

Pese a los buenos comentarios que despierta a su paso, y de recibir una invitación para telonear a Toro y Moi en su venida del pasado 3 de noviembre, el grupo asegura que no se siente parte de ningún nicho específico. Más bien, se consideran ajenos a todo lo que ocurre a su alrededor. “Nada nos representa, cuesta demasiado meternos en una escena o encasillarnos en un puñado de bandas. A veces tocamos en fiestas y compartimos escenario con gente que no tiene nada que ver con lo que hacemos. Ninguna banda chilena de ahora nos gusta, el paraíso del pop es muy lejano a lo que somos. Nos alegramos cuando al resto le va bien, porque de una u otra forma igual sentimos los coletazos, pero no somos parte de eso”, declaran.

“Cuando tocamos, ven a la Karin y preguntan por qué ella no hace los coros, si es mujer. Es una cosa muy retrógrada, tienen la noción de que, cuando hay una mina, está sólo ahí para cantar o para darle glamour al show. O gente que piensa que somos un grupo de electropop sólo por tener teclados. O que, porque nos llamamos Nuevacosta somos una banda tropical. Una vez hasta nos hicieron un flyer, sin habernos escuchado, y era con palmeras”. Las confesiones del cuarteto van develando la confusión de un medio malacostumbrado a manejar pocas variables y que se marea con propuestas menos comunes. “Nos han dicho que Costabrava es fome porque no es movido, es como súper para adentro, introspectivo. Pero nosotros tenemos sentido del humor. El grupo se llama así porque yo (Angelo) estaba viendo Jersey Shore en MTV, lo habían hecho en la Costa Este primero y después lo pasaron a la Costa Oeste, entonces lo promocionaban como ‘Nueva Costa’y me pareció la raja. Después tuvo más sentido aún por la new wave, la nueva ola, y porque con el terremoto cambió la costa en Chile. Y las melodías son entretenidas. El que quiere diversión, que no la vea: que la escuche”.
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