27.9.08

Javier Barría: "No trato de inventar nada nuevo"

Fotos por Ítalo Gacitúa

Lunes 18 de agosto. Son las tres y media de la tarde, el sol se asoma con timidez en el cielo del Santiago invernal y Javier Barría, montado en su bicicleta, aparece en la salida de la estación Bellas Artes del Metro. Mientras prepara su nuevo disco, el cantautor se da un break para tomar café con nosotros y conversar sobre la generación MySpace, su fobia a los estudios de grabación, sus próximos pasos y otras yerbas.

Todo lo que hablamos, te lo contamos después del salto.

CANTAUTOR WI-FI

Una de las primeras formas de promoción que encontró fue subir su música a servidores P2P, como Soulseek. "En el 2005 me hice un podcast y después entré al fascinante mundo de MySpace", rememora acerca de cómo forjó su relación con la tecnología. Debido a este vínculo, y a la importancia en su trabajo, decidió buscar una forma especial de autodenominarse. "Primero acuñé el término cantautor digital. Fue un chiste en realidad, como cacho que siempre buscan etiquetas para poner… lo inventé para ahorrarle la pega a gente como tú", explica bromeando.

Finalmente, la humorada derivó en el concepto de cantautor wi-fi. "De hecho, ya me lo han copiado algunos periodistas para referirse a todo lo que viene de Gepe para abajo", cuenta. La gestión a través de internet, MySpace mediante, ha hecho que su obra gane público, buenas críticas e, incluso, los contactos necesarios para viajar a mostrar su música. "Confío mucho igual en el dato, en el messenger a messenger, siempre fue mi apuesta y siento que por fin está dando frutos", reflexiona acerca de su silenciosa e incesante labor.

FOBIA A LOS ESTUDIOS

"Me siento parte de la generación de músicos que hacemos cosas en la casa", reconoce Barría sobre la camada de artistas a la que pertenece y con la que comparte un mismo método de trabajo. Aquella fórmula es una suerte de DIY a la chilena, con empeño artesanal, de la que este cantautor es fiel representante, tomando en cuenta que graba en su propio hogar y se autoproduce. Sin embargo, es la opción que él mismo decidió tomar, porque le acomodaba más. "Le tengo fobia a los estudios. Nunca me han dejado satisfecho y siempre ha sido bien desilusionante", confiesa.

Su experiencia como músico acompañante para Mariel, Marcelo Vergara y Alüzinati avala su punto de vista. "Por más que se logre mayor calidad técnica, creo que la calidad emotiva e interpretativa que se alcanza en espacios domésticos es insuperable", afirma con seguridad. "El estudio de grabación lo veo como una oficina, en la que trabajas pagando por hora y hay presiones de tiempo", concluye, convencido de que seguir en una pieza con un PC, micrófonos y mezclador es la mejor alternativa.

HIPERQUINÉTICO

Javier Barría escribe canciones desde pequeño, pero hace sólo seis años se atrevió a registrarlas y mostrarlas. Los primeros en escucharlo fueron sus amigos y compañeros de universidad (estudió Música en la Chile), hasta que un buen día comenzó a dar conciertos, tarea en la que aún se mantiene ocupado. De hecho, el cantautor wi-fi es, actualmente, un nombre habitual en bares de Santa Isabel y Bellavista, donde se presenta y aprovecha de vender copias de sus muchos discos.

La cantidad de álbumes que ha hecho es, por decirlo de alguna manera, discutible. En el papel, suman una docena, pero Barría prefiere decir que son cinco. "Los primeros no están bien grabados, ni tienen la madurez suficiente. Tampoco reniego de ellos, pero los considero más como una época de aprendizaje", aclara, pero añade que "en realidad, ni siquiera son doce, antes de eso hay más aún". ¿Prolífico? No, ese apelativo queda corto. "Es mi escuela: nunca dejar de hacer canciones. Creo que lo hago bien y por eso mismo no voy a parar", afirma sin arrogancia.

Crear en semejantes cantidades requiere una buena dosis de inspiración. Para este hiperquinético artista, ésta nace de varias fuentes aunque la primera es su propia experiencia. "Hacer canciones tiene algo de terapéutico, lo mismo que le pasa a los que escriben diarios de vida, aunque yo no soy tan honestamente brutal, como diría Calamaro", explica citando a otro compulsivo cantautor. Tampoco está siempre ensimismado. "También me motivan otras cosas, como libros, películas, vidas de otra gente… por ahí hay personas que ni saben que he escrito sobre ellas", declara.

"NO TRATO DE INVENTAR NADA NUEVO"

La música de Javier Barría es recordable, visceral y conmovedora. No es por casualidad, sino por opción. "Lo que más me interesa son las letras. Hago canciones tarareables, emotivas y sencillas", dice. Para él, es lo más sensato y no pasa por un asunto comercial. "Yo soy súper melómano y tengo mis fetiches, mis temas preferidos. Me gusta la idea de que lo que hago también pase a formar parte de la vida de otra gente, de su banda sonora", explica. Hasta el momento, está dando resultados: cada vez son más quienes lo están incorporando en su soundtrack personal.

A diferencia de muchos, la masividad no lo asusta. "No me interesa ser de culto, ni decir ‘qué raro soy’ o que me conozcan poco. Creo que mi música es amable y fácil de escuchar", comenta sin pudor alguno, aunque dice que es "bacán mientras más gente cante mis canciones, pero tampoco quiero hacer algo como Kudai". Entre el anonimato y la fama, su alternativa es ninguna de las anteriores. También descarta ser un rupturista. "No trato de inventar nada nuevo", confiesa, "quiero aportar con buenas canciones, ser recordable. Me gustan los Beatles, ¿cachai? de ahí viene todo."

EL FUTURO

Inquieto, como siempre, Barría ya se encuentra grabando el material para su siguiente disco que, seguramente, verá la luz a comienzos del 2009. El álbum promete varias novedades, aunque seguirá conservando el espíritu de los anteriores. "Creo que logré un sonido distintivo en las letras y en la forma de cantar. Quiero seguir trabajando con eso y pulirlo", dice el músico y continúa contando que "ahora estoy probando guitarras acústicas bien playeras, con harto rasgueo, y sintetizadores como los que usa Radiohead… también estoy pensando en un contrabajista, para que suene más cálido".

Sin embargo, reconoce que "tampoco va a ser tan diferente, lo que pasa es que no quiero repetir lo que ya hice." Algo que sí cambiará, al parecer, es la vibra de su propuesta. "El año pasado me dijeron que mis tocatas eran para salir llorando o suicidarse. Un día me quedó dando vuelta eso y dije ‘chucha qué lata’. Tenían razón, había mucha melancolía", reconoce, y adelanta que "ahora estoy haciendo canciones más luminosas". Pese a esto, advierte que ""uno cambia y no sé qué estaré escribiendo más adelante", aunque recalca que mantendrá su forma de hacer el trabajo "con cariño y buen gusto".

*Subido a POTQ.cl, Agosto 2008

1 comentario:

  1. ¡Dónde te vine a encontrar Panda!
    Soy la amiga de la TEre!!!!!
    Ame tu blog. (L)
    El mio no es tan bakanoso como el tuyo, pero algo de empeño le he puesto.

    besotes

    ResponderBorrar