20.4.10

Philipina Bitch: Dos pájaros de un tiro


Son una de nuestras bandas favoritas y están cerca de lanzar un compendio que vale doble. La mitad se irá a México, en formato de retrospectiva, y la otra se quedará en Chile, para mostrar lo que no quedó en su más reciente álbum.


Felipe Ruz y Sebastián Orellana no conocen México. Los penquistas fundadores de Philipina Bitch saben más de nuestro sur que de Norteamérica, pero fue en el país charro que Iván Molina, su baterista, gestionó las dos movidas que los tienen funcionando por estos días: la edición de un recopilatorio para el público azteca y su encarnación como banda de apoyo de Fernando Milagros. Una Tarde Lenta es el nombre de la retrospectiva, que también será distribuida en tierra nacional con el título traducido al aléman (Eine Langsame Abend) y otro tracklist, que incluirá descartes y rarezas de las sesiones para Vecindad Maldita, la última placa del dúo.


“Es una especie de lanzamiento doble, con la misma carátula, para aprovechar que podemos mandar a fabricar mitad y mitad. Lo que pasa es que Iván está trabajando con Oliver Knust, que tiene Discos Río Bueno, viaja harto y va a ferias de música. En octubre o noviembre, fueron juntos a México y cacharon que se movía caleta lo independiente, el puro D.F. es como todo Chile. Hasta se acercó un tipo que nos tocaba en una radio, entonces igual se dio la mano”, explican. El tándem tiene mucho por mostrar, además de su reciente placa, cuentan con el debut Té, Papaya y Completos del 2007 y el EP En La Gran Ciudad. Saquemos las aspiradoras y apuntemos al cielo - Radio Guerritas y Otros Bailes, disponible para descarga gratuita en nuestro sitio.


En contraste a la espontaneidad de la edición mexicana, Eine Langsame Abend, la versión local, nació en las cabezas de Philipina Bitch a fines del 2009. “Es un recopilatorio de material que no salió en el disco, que supuestamente estaría incluido, otras cosas como un demo y canciones viejas que habíamos hecho. La idea resultó cuando estábamos por lanzar Vecindad Maldita, hacer algo aparte porque teníamos como 24 temas, era muy largo y no alcanzaba la capacidad. Algunas quedaron afuera porque no nos gustaban mucho, otras porque no estaban mezcladas. Tratamos de darle un orden, que tuviera sentido y no fuera canción tras canción. La idea original era lanzarlo con ‘Seis Arriba’ como single, pero era raro promocionar una instrumental, así que cambiamos de opinión”, cuentan.


En la misma convención donde empezó a incubarse Una Tarde Lenta, Iván Molina conoció a Fernando Milagros y el proyecto de convertirse en banda de apoyo también fue gestado. Sebastián Orellana sólo tiene palabras elogiosas para el cantautor. “Escuchamos el MySpace, antes yo era muy prejuicioso y decía ‘la típica hueá Dylan, filo’, pero tocar con él fue una experiencia nueva. Lo pasamos muy bien, es totalmente distinto a lo que hacemos siempre, acompañarlo ha sido la raja. Es un siete como persona y hemos aprendido ene con él. Estamos súper entusiasmados de poder seguir haciendo cosas juntos, de hecho, quedamos súper felices con la gira que hicimos. Y qué mejor manera de cachar a alguien que estando todo el día con él, ha sido muy buena onda, para el terremoto nos llevó tallarines preparados, es bacán trabajar con alguien así”, afirma el bajista.


“Con Philipina, nunca hemos ensayado mucho, tocamos improvisado. Tenemos una estructura base y eso nomás sabemos, ahora es bien armadito, sabemos qué paso dar en cada momento. Siento que nos sirve para ver el formato canción, acercarnos a él porque no lo conocemos muy bien”, dice Felipe Ruz. Sin embargo, esa aproximación a las estructuras más amables no doma al dúo. “Antes era más juntarnos sin saber que íbamos a grabar, más espontáneo, ahora en Vecindad Maldita yo hacía temas en mis viajes a Conce, se los mostraba a Felipe y él también escribió. Fue muy distinto. De hecho, ahora la idea es volver a la esencia, que los temas vayan apareciendo por tocar. Echamos de menos eso. Aunque suene charcha decirlo, que vuelva la sicodelia, que encontramos que se ha transformado inconscientemente en algo muy rock. Queremos grabar lo que nos salga y ver después qué hacemos con eso”, adelantan.


Los siguientes pasos del grupo estarán condicionados por tres factores: hogar, calle y dinero. El tándem llegó a Santiago en marzo del año pasado, compartieron residencia en Bellavista y en diciembre emigraron a Independencia, desde donde partirán en los próximos días, cada uno por su lado. “Vivir juntos pasa la cuenta, los momentos en los que componemos no son tan frecuentes. No es tan así como estar todo el día ensayando. Eso se perdió un poco y pensamos recuperarlo, quizás nos vamos a juntar más a tocar, no es hacer lo mismo que en Té, Papaya y Completos, pero sí repetir la dinámica”, aseguran. Orellana es enfático en su afán: “Los hueones que tienen bandas generalmente esperan que salga una fecha en un bar, pero por qué no tomarse la calle, los espacios públicos, que también es una experiencia bacán, yo ando con esa idea, además de que necesito las monedas y es entretenido y aperrado. Ya lo hablamos y la intención es hacerlo muy pronto, como que nos da un poco de vergüenza igual, pero a la vergüenza tenemos que ganarle. Hay que hacerlo nomás”.


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