26.9.12

Ases Falsos - Juventud Americana


Hemos tenido que tragar demasiada mierda. Que nos mientan, que nos roben, que nos falten el respeto. Y más encima, que grupos poco talentosos saquen canciones sin mucha gracia sobre este circo llamado Chile. El arte de escribir letras después de leer noticias, salvo en esa rama del hip hop a la que podríamos llamar rap coyuntural, parece haberse esfumado de la panorámica criolla.  Nuestros músicos, benditos sean, producen cada vez mejor material de un tiempo a esta parte, pero cabe hacerse una pregunta: ¿qué tanto hablan sobre lo que pasa día a día en el país? La respuesta: poco, casi nada.

No es que sea mandatorio que cada uno de ellos se transforme en un agudo observador social. Ya hay bastantes que cumplen requisitos similares. Fernando Milagros retrató muy bien la atmósfera semi apocalíptica que dejó el terremoto en el contundente “San Sebastián”, así como Tenemos Explosivos esputó la rabia generalizada en “Derrumbe y Celebración” a través de su hardcore literato. Pero hacía falta ese disco que, sin caer en obviedades burdas, pudiese dialogar con cualquiera de igual a igual. “Juventud Americana” de Ases Falsos es ese disco.

Perspicaz, franco, deslenguado, crítico; el debut de la banda post Fother Muckers da un paso al costado y se separa del resto de la fila. “No soy y nunca seré un artista nacional / no te voy a revelar un frágil mundo interior/ sólo te voy a sacudir”, declama Cristóbal Briceño en ‘Estudiar y trabajar’, la pieza más decidora en un álbum pletórico de frases para sacarse el sombrero. Son letras plausibles no sólo por su  ingenio, sino porque varias de ellas representan el sentir de un gran segmento ante asuntos largamente debatidos como la crisis europea (‘Europa’) o la represión policial (‘La Sinceridad del Cosmos’).

Fondo y forma se amistan en “Juventud Americana”. La inteligencia de Ases Falsos es discursiva, pero también plástica; moldea contagiosos coros (todas las recién nombradas, el single ‘Venir es fácil’, ‘Pacífico’, ‘Salto Alto’) y estructuras interesantísimas (‘Fuerza Especial’). Para los fetichistas del audio, queda abierta la discusión sobre las falencias del registro, un tanto defectuoso. Los que juzguen sólo contenido, en cambio, deberían festejar la existencia de un trío con semejante capacidad de análisis, sentido del humor, y sobre todo, tino para no caer en la fastidiosa práctica de pontificar. Los Ases Falsos no nos miran desde las alturas: están entre nosotros.

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