16.9.10

Buckcherry: Nobleza obliga

Con su quinto disco bajo el brazo, la banda de Josh Todd y Keith Nelson encara al futuro con más confianza que nunca. “All Night Long” es el intento de Buckcherry por alcanzar la categoría de peso pesado del rock, llenar estadios y profundizar su mensaje. Todo en uno.

Bono lo sabe, Chris Martin también y por supuesto que lo mismo ocurre en la cabeza de Roger Waters. Cuando el poder de convocatoria crece de forma exponencial, la capacidad de impactar con un mensaje crece y crece, como lo hace el peso en los hombros. Ya no se trata sólo de pasarlo bien tocando o de hacer grandes canciones, sino de cambiar un mundo en el que, con un mínimo poder de análisis, se nota que no todo anda bien. Y aunque Buckcherry no se dedica a proclamar los males que afectan a la sociedad, porque suelen tener al hedonismo como bandera de lucha, acaban de sentir el llamado que pide a gritos mejorar el entorno donde viven.

Desde su regreso con “15”, editado el 2006 tras un hiato de cuatro años en la existencia del grupo, que los norteamericanos comenzaron a amasar un éxito que los ha llevado a vender más de tres millones de copias de su discografía. Confirmada la hazaña con un octavo lugar de ventas en el estreno de “Black Butterfly”, del 2008, el quinteto sintió el aroma de la fama y prefirió no aturdirse con él. La experiencia acumulada durante su primera etapa, que los llevó a cesar sus actividades, les enseñó que el camino era otro: la carretera. Ahí se foguearon, repletando su agenda de conciertos y continuando con el proceso creativo a flor de piel.

En el camino estuvo uno de los primeros atisbos de que Buckcherry no sólo era fiesta y vida fácil, de que había preocupaciones mayores en la cabeza de sus miembros. Dos canciones de “Black Butterfly” fueron escritas inspiradas en el libro “A Child Called ‘It’” (la que lleva el nombre del texto y el sencillo “Rescue Me”), que relata la historia de abusos que sufre un pequeño por parte de su madre alcohólica. La fuerte conexión del vocalista Josh Todd con la problemática lo hizo tomar la vía del activismo. Así se dio la colaboración entre la banda y la organización Childhelp. Un ente sin fines de lucro al que donaron 10 mil dólares, además de participar en sus campañas.

“Ocurre lo siguiente: hay tantas beneficencias y caridades ahí afuera, y muchas de ellas valen la pena totalmente. A medida que vamos envejeciendo y tenemos familia, hemos ido siendo capaces de apreciar el mérito de cada una de ellas. Es muy duro elegir. Podríamos estirarnos, hasta quedar como un hilo, intentando ayudarlas a todas. No podemos salvar al mundo, pero si encontramos algo que nos conmueva profundamente, pondremos nuestra energía en eso”, declararon en una entrevista con Examiner.

Buckcherry sumaron y siguieron, energizados por la satisfacción de realizar una buena obra y avalados por una aceptación cada vez mayor, que los llevó a cultivar un perfil más serio sin perder la impronta fiestera que los caracteriza. De a poco, arriba de los escenarios que pisaron, la confianza del grupo aumentó a niveles insospechados luego de su disolución. Uno de los principales hitos en este proceso fue compartir una gira con Kiss, observando sus movimientos y admirando la continuidad de los de Detroit, quienes llenan todos los estadios donde se presentan y dan cátedra sobre cómo desplegar rocanrol en directo. La lección resultó y el quinteto decidió seguir los pasos de sus ídolos, haciendo del público su alimento.

“Hay muchas bandas que salen a tocar y lo hacen con partes pregrabadas. Tienen voces de apoyo y otros instrumentos registrados previamente y podemos decir con orgullo que somos una de las pocas agrupaciones que se muestra cada noche tal como es. Lo que escuchas son cinco tipos sobre una tarima. Es una extravagancia sudorosa. Somos personas que aman lo que hacen, nos gusta estar juntos y de verdad nos llevamos bien, que es algo muy extraño en estos tiempos. Nos gusta ser los anfitriones de la fiesta, es tan simple como eso”, afirman con orgullo.

Con la intención de retratar fielmente en estudio esas noches, que fueron captadas en el DVD Live & Loud 2009, Buckcherry comenzó a trabajar en el sucesor de “Black Butterfly”, titulado “All Night Long”. Ya estaba claro: el nuevo disco sería un avance gigantesco para un repertorio que busca tener a los grandes recintos para recitales como hábitat natural y a la gloria de miles de voces coreando juntas sus canciones. Era momento de poner todo sobre la mesa, desde las influencias del hardcore de Minor Threat que escuchaban en su juventud, pasando por el glam al que nunca desconocieron, hasta las instituciones que los marcaron –como AC/DC y Kiss- y que tuvieron la suerte de telonear.

Para cumplir la tarea, el co-productor reclutado fue un hombre de extensa trayectoria y prestigio innegable: Marti Frederiksen. Un norteamericano que ha estado en las perillas de álbumes de Ozzy Osbourne, Mötley Crüe (otros cercanos a Nelson, Todd y compañía) y Def Leppard, entre otros monstruos. Y no sólo cuenta con experticia en el tablero de sonido, sino también como cantante de los ficticios Stillwater de la película “Almost Famous” de Cameron Crowe, así como compositor de temas para Scorpions, Meat Loaf y Richie Sambora, por nombrar algunos. Sin embargo, el trofeo más grande en su vitrina es la membresía como parte de los Boneyard Boys, el círculo íntimo de colaboradores de Aerosmith, con quienes ha trabajado desde mediados de los noventa.

“Cada uno de nuestros álbumes se trata sobre hacer que el registro sea lo más fiel posible al grupo. Esta vez nos demoramos. Llevó cerca de tres meses completar “All Night Long”, que es el período más extenso que hemos tardado. Usualmente lo hacemos en dos o tres semanas, pero creemos que ahora nos tomó un tiempo sobre lo común. No nos presionamos con problemas de tiempo y todo el drama que eso puede crear. Fuimos, escribimos y grabamos, después retomábamos cada parte por separado y así avanzamos. Fue un enfoque diferente, pero buscamos lo mismo de siempre: hacer un gran disco de principio a fin”, comentaron sobre las sesiones que llevaron a cabo en Bastard Ranch.

El primer single del venidero trabajo, cuya salida está pactada para el 3 de agosto, es la canción que da nombre a la placa. El corte fue liberado a través del sitio oficial de Buckcherry, como también mediante Facebook y Twitter. Esta última plataforma debió clausurar la descarga del tema, debido a un colapso en su sistema debido a la altísima demanda por bajarlo, que alcanzó decenas de miles de usuarios en cuestión de horas. Una semana antes de su lanzamiento oficial para radios, a mediados de mayo, ya había emisoras estadounidenses programando el mp3 que el grupo dejó en la red.

¿Y qué tal el sonido del sencillo? “Es sólo una simple canción de rocanrol de una banda simple. Nos fuimos de tour por tanto tiempo con agrupaciones de estadio que admiramos por años, que ahora éste parecía el paso lógico en nuestra evolución. ‘All Night Long’ nació muy rápido y creemos que representa lo que es estar en uno de nuestros shows. ¡Estar en la carretera es genial! Hemos estado en nuestras casas desde diciembre, cuando dimos el último show del tour de “Black Butterfly”. Después empezamos a trabajar en el nuevo lanzamiento y ahora nos pican las manos por tocar y salir a dar recitales. Somos animales de conciertos y necesitamos estar de gira llevándole música a la gente”, aseguraron en la radio estadounidense FMQB.

Buckcherry promete un quinto disco análogo, en el que se abandona por completo la sofisticación digital para reemplazarla con la nobleza de lo rústico. Keith Nelson declaró haber estado escuchando varios discos de James Brown y de blues antiguo mientras grababan, mientras que Josh Todd terminó convertido en fan de Slipknot. De seguro, uno que otro resquicio de esos nombres podrá ser desentrañado por las orejas más atentas y detallistas. En cuanto a las letras, el grupo adelantó que serán menos graves que las de la entrega anterior, aunque ‘Our World’ -el otro adelanto- dice lo contrario.

La canción, que habla sobre el daño que la humanidad le hace al planeta, fue lanzada en iTunes con el único fin de juntar fondos para Natural Resources Defense Council. Una organización medioambiental, con 40 años de historia, que se encuentra denunciando a los responsables del infame derrame de petróleo en el Golfo de México. “La escribimos antes de la tragedia. Queríamos hacer una canción que reflejara nuestras preocupaciones sociales, aunque no seamos un banda muy política, aunque sí hay un lugar para esos temas en nuestra música. Así que compusimos el tema y cuando ocurrió el desastre acordamos cambiar parte de la letra para hacerla más evidente. Hay muchas personas y vida animal afectados por esto y deseábamos llamar la atención al respecto. Intentamos enfocarnos en los que sufren”, comentó la banda. Nobleza obliga. Y pertenecer a la realeza del rock contemporáneo también.

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